Más arroz con más luz solar
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La limpieza de los campos de arroz es igual de importante para fomentar el crecimiento vigoroso de la gramínea.
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Mario José Moncada
MALACATOYA, GRANADA.- Tal como el Gobierno intenta aprovechar con el adelanto de la hora oficial la mayor cantidad de luz solar para buscar un ahorro en el consumo de energía, los arroceros están promoviendo un mejor manejo agronómico del cultivo del arroz contando precisamente con la luminosidad solar.
Para ello los productores del grano bajo riego deben seguir al menos seis pasos que, a la larga, les podrían incrementar sus niveles de producción utilizando los recursos naturales como el agua de manera más eficiente, según indicó Víctor Hugo Castillo, coordinador de proyectos de la Asociación Nicaragüense de Arroceros (ANAR).
“Esta filosofía de manejo se basa fundamentalmente en conocer el aprovechamiento que hace la planta de la luminosidad solar, las etapas críticas del desarrollo de mayor demanda lumínica, además del uso adecuado del nitrógeno, uso de semilla de excelente calidad, preparación del suelo, control de malezas y plagas para complementar la obtención de altos rendimientos”, indicó.
El especialista, quien participó junto a un grupo de productores en una gira de campo en la finca San Nicolás, de Malacatoya, explicó que lo primero a tomar en cuenta es la época de siembra que va del 15 de noviembre al 30 de diciembre, para aprovechar así los picos más altos de radiación solar que van desde mediados de febrero hasta finales de abril.
Este período es muy importante para la planta, pues durante el mismo obtiene la luz solar máxima que favorece su crecimiento vigoroso y, por consiguiente, al ser cosechada los rendimientos productivos son mayores.
No se debe olvidar practicar una adecuada densidad de siembra de 1.7 a 1.8 quintales de semilla certificada por manzana, pues el especialista recordó que regularmente los productos utilizan entre tres y cuatro quintales por manzana porque usan granza comercial, refirió entretanto el agrónomo Carlos Méndez.
Los productores no se deben olvidar de practicar una buena fertilización y preparación del terreno. Nivelar las áreas de siembra es lo mejor para evitar que el agua se escurra y se pierda.
Bien pueden aplicarse siete quintales de urea por manzana, en vez de los 4 a 5 quintales que comúnmente aplican los productores. El 70 por ciento del abono debe esparcirse en el terreno cuanto esté seco, mientras que el restante 30 por ciento debe aplicarse 65 días después que tuvo lugar la primera aplicación de urea.
ANAR ha comprobado que con este manejo agronómico se pueden obtener hasta 10.9 toneladas de arroz por hectárea, en contraste con las seis toneladas que llega a sacar un productor regular.

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