“Sobre todo, soy una madre”

Herminia Herrera:    Le amputaron las piernas desde los seis años, lo que no le ha impedido cumplir sus obligaciones de mujer y madre Herminia Herrera y el menor de sus hijos, de 40 días de nacido. A pesar de no tener sus piernas desde hace 34 años, eso no le ha impedido valerse por […]

Herminia Herrera:









 

 Le amputaron las piernas
desde los seis años, lo
que no le ha impedido
cumplir sus obligaciones
de mujer y madre

Herminia Herrera y el menor de sus hijos, de 40 días de nacido. A pesar de no tener sus piernas desde hace 34 años, eso no le ha impedido valerse por sí misma y cuidar de su hogar y sus seis hijos vivos. LA PRENSA/OROZCO

JUAN CARLOS BOW – Especial para LA PRENSA


CHINANDEGA.— La imposibilidad de caminar no es motivo suficiente para que Herminia Herrera Osorno deje que cualquiera de sus hijos sufra, ya que según ella en esta vida “sobre todo, soy una madre”.

Para ella, ser madre es sinónimo de esfuerzo, parecido al que ella realizaba el día que la entrevistamos, cuando se encontraba esperando que un médico atendiera a su hijo de 40 días de nacido, quien ese día tenia diarrea y calentura.

“Vengo desde mi casa al centro de salud, a buscar un doctor que mire a mi hijo, pero no hay ninguno, por lo cual me iré con mi niño enfermo a la casa”, manifestó.

Esta mujer dejó de caminar desde los seis años de edad, cuando le fueron amputadas ambas piernas debido a una “gangrena seca”. A sus 40 años, esto le ha imposibilitado hacer ciertas actividades, pero no la más importante y por la cual se siente muy orgullosa, “ser madre”.

Doña Herminia ha tenido ocho hijos, de los cuales sólo seis viven, pues como ella dice, “dos hijos me fueron arrebatados, uno por una enfermedad muy extraña y el otro que no pudo nacer porque se me cayó, fue un aborto involuntario”.

De sus hijos, Alier Enrique (18 años), Santos Uriel (12), Erick Esquiel (9), Francisco Javier (6), Erminia Samara (3), y Etner Florentino (40 días), sólo uno va al colegio, lo que para ella es triste, pues quisiera que todos sus vástagos estudiaran, pero su situación económica no se lo permite.

“Somos pobres, hay días en que sólo hacemos un tiempo, el único dinero con el que contamos es el que trae mi marido, cuando consigue trabajo”, confesó.

Ella se mantiene en casa donde se arrastra para transportase, ya que le es muy incomoda la silla de ruedas para andar en su hogar, que queda en el caserío Ceiba Herrada, ubicado a 12 kilómetros de Somotillo, (Chinandega).

“La silla de ruedas sólo la ocupo para ir a sitios que están fuera de mi casa, como el centro de salud, el templo y la casa de mi madre”, comentó.

En su hogar Herminia cocina, lava, plancha y hace otros oficios que están dentro de sus posibilidades, pues según ella el hecho de no caminar no la convierte en inútil.

“Yo cocino, plancho y lavo la ropa de todos, ya que mis hijos están pequeños, aunque ya los mayores me ayudan a hacer ciertas cosas”, expresó Herminia.

Para ella, lo más doloroso que le ha pasado es que siempre que llega un organismo benefactor a regalar ropa u otros enseres, nunca ha sido tomada en cuenta, aunque siempre llega a ver en qué le pueden ayudar.

“Tengo mi casa, la cual tiene malo el techo, he pedido a varios organismos que vienen a ayudar, si me lo arreglan o regalan hojas de zinc, para componerlo, pero no me dan nada, por lo cual pido que alguien me ayude, tal vez el señor Presidente”, finalizó Herminia.

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