Nacieron cuatrillizas en Boaco

TATIANA ROTHSCHUH A. BOACO.— Un ¡ñeeeeeeeee! múltiple y enternecedor anunció ayer el nacimiento de cuatro niñas más en lo que constituyó un embarazo cuatrillizo. Y aunque la madre y el padre expresan y demuestran la alegría y satisfacción que les embarga, las bebé, nacidas en vísperas del Día Internacional del Niño, vienen a sumarse a […]

TATIANA ROTHSCHUH A.

BOACO.— Un ¡ñeeeeeeeee! múltiple y enternecedor anunció ayer el nacimiento de cuatro niñas más en lo que constituyó un embarazo cuatrillizo. Y aunque la madre y el padre expresan y demuestran la alegría y satisfacción que les embarga, las bebé, nacidas en vísperas del Día Internacional del Niño, vienen a sumarse a la población que en Nicaragua vive en la extrema pobreza.

A las 34 semanas de cargarlas en el vientre y pasadas las nueve de la mañana de ayer, Isabel Dávila Reyes, de 25 años, trajo al mundo a las cuatro criaturas al ser sometida a cesárea en el Hospital “José Nieborowski”, de Boaco.

“Me siento alegre, aunque estuve nerviosa, yo sentía que me iba a morir, pues varias veces me había desmayado, usted sabe que el pobre come cuando puede”, dijo en su lecho de convalecencia la mujer campesina que ahora que todo salió bien no hace más que “darle las gracias al Señor”.

A su lado, cuidándola permanentemente está Ramón Cucalón Reyes, de 35 años, el padre de las cuatrillizas y ahora de ocho chavalos. Luce nervioso y no es para más, “uno se asusta al saber que le viene un buen ejército de pronto”, manifiesta el hombre de baja estatura.

En la comarca conocida como Chagüite, carretera a la empresa arrocera de Tecolostote, les espera el destartalado rancho, donde podrán alcanzar “apiñadas” esta numerosa familia. Sólo tienen dos banquitos y un taburete para sentarse y tres tijeras, donde se acomodaban para dormir ellos y sus cuatro primeros hijos.

El, un jornalero que vive de la huertecita y trabajitos de chapia que le salen. “Cualquier cosa que nos puedan dar es útil para nosotros que somos pobres”, expresa Cucalón.

Isabel está en una sala de pensionado en el hospital, donde todo el personal le ha abierto el corazón a esa humilde familia. Todo se lo han ofrecido gratuitamente. Aún no ha tenido entre sus brazos a las niñas que se encuentran bajo un cuidado estricto en incubadoras en la Sala de Prematuros.

El peso de las bebé Cucalón Dávila oscila entre las 1,500 y 1,800 gramos, es decir, entre tres y cuatro libras. Nacieron en buenas condiciones. Fueron concebidas en una sola placenta, pero en diferentes sacos, indicó el doctor Hipólito Pérez González, especialista en ginecobstetricia y quien junto a un cuerpo de médicos especialistas practicó la cesárea.

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