Afirma funcionaria de Instituto de Turismo: Pasar del agroal ecoturismoes peligroso

GERARDO BRAVO M. Antes que el sol abra sus ojos, la naturaleza sirve de reloj despertador a través de las aves, sus cantos en ritmo armonioso despiertan a las personas que están en contacto con el medio ambiente; para algunos civilizados a eso le llaman salvajismo, para otros ecoturismo. Hoy la ola del turismo ha […]

GERARDO BRAVO M.

Antes que el sol abra sus ojos, la naturaleza sirve de reloj despertador a través de las aves, sus cantos en ritmo armonioso despiertan a las personas que están en contacto con el medio ambiente; para algunos civilizados a eso le llaman salvajismo, para otros ecoturismo.

Hoy la ola del turismo ha tocado las puertas no sólo de Nicaragua sino de toda América Latina y según Raquel Quesada S., coordinadora de la Unidad Ambiental de la Dirección de Planificación del Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR), “esa es una ventaja, porque con los grandes problemas que han tenido otros países, nosotros podemos desarrollar un turismo más planificado”.

La funcionaria señala que “hay países que históricamente su primer generador de ingresos es el turismo, pero hay países que no. Pasar de ser un país agrícola a ser un país turístico es muy peligroso, porque con una huelga se van todos los turistas o si hay una epidemia, eso hace que la gente no llegue al país, lo primero que hacen es cancelar su viaje”.

COMUNIDADES PROMOTORAS DEL ECOTURISMO

En el país no hay un desborde de empresas que estén buscando desarrollar empresas ecoturísticas a pesar de que cuenta con los lugares necesarios para llevar esa empresa.

Al contrario, son las comunidades las que buscan desarrollar el ecoturismo en sus zonas, por ejemplo Solentiname. “Las personas de estas comunidades ya saben qué es el ecoturismo y qué significa una conveniencia para ellos”, dice Quesada.

La pobreza es un gran freno para que las personas puedan mejorar los lugares donde viven y a esto se suma el hecho que los bancos no dan financiamiento para desarrollar actividades turísticas.

Las debilidades que descubren los habitantes de las comunidades que quieren introducirse al mundo del ecoturismo es la falta de capacitación.

Quesada dice que “el turismo es un abanico de posibilidades, por eso hay que pensar cuál se va a escoger, para mí debería de ser el ecoturismo, porque tiene un gran componente social, conservación de la cultura, del medio ambiente y por donde se le busque uno sale ganando”.   

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