Más de 1,500 huyen de la violencia en Siuna

JUAN IGNACIO ROSALES y HEBERTO JARQUIN SIUNA, RAAN.– Según el último reporte de la Casa de la Mujer de Siuna, 210 familias han llegado a este poblado huyendo de los enfrentamientos entre el Ejército y las bandas de delincuentes. En total hay 1,501 personas del campo refugiadas en Siuna, aseguró Alejandra Centeno Ramírez, presidenta de […]

JUAN IGNACIO ROSALES y HEBERTO JARQUIN

SIUNA, RAAN.– Según el último reporte de la Casa de la Mujer de Siuna, 210 familias han llegado a este poblado huyendo de los enfrentamientos entre el Ejército y las bandas de delincuentes.

En total hay 1,501 personas del campo refugiadas en Siuna, aseguró Alejandra Centeno Ramírez, presidenta de la Casa de la Mujer.

“Son personas que han inmigrado huyendo de la violencia y se les puede ver en los caminos cercanos a la ciudad, llevando sobre sus animales de carga lo poco que poseen”, dijo Centeno.

Veinte familias de El Hormiguero, 15 kilómetros al suroeste de Siuna, han abandonado sus casas por temor a sufrir represalias de parte del Ejército, ya que las acusan de ser colaboradores de “Tyson”, uno de los delincuentes más temidos porque decapita a sus víctimas.

Otros campesinos dijeron estar amenazados por los delincuentes, para que no colaboren con los soldados que persiguen a las bandas.

“Tuve que abandonar 30 manzanas de tierra que tenía preparadas para la siembra de maíz en la comunidad El Dorado, porque “Tyson” pasó diciendo que me iba a matar junto con toda mi familia”, dijo un campesino de la comarca “Miguel Alvarado”, quien omitió su nombre por temor a perder la vida.

Habitantes de la comarca “Miguel Alvarado”, situada a tres kilómetros de este poblado, aseguraron que el pasado sábado 3 de junio, a las 5 de la tarde, observaron que a bordo de un camión militar iba un hombre amarrado de pies y manos, envuelto en un capote color amarillo.

Los campesinos, que pidieron el anonimato, dijeron que el camión se detuvo en una pulpería cuando venía procedente de Rosquilete, San Pablo de Asa. Los soldados se bajaron a comprar pan y refrescos, momento en que los vecinos vieron a un hombre de complexión delgada que iba amarrado de pies y manos y envuelto en un capote amarillo.

Cuando el prisionero levantó su cabeza cubierta, uno de los soldados le dijo en voz baja pero con tono amenazante: “Tapate”.

LA PRENSA intentó sin éxito conocer la opinión del jefe del destacamento militar en Siuna, Teniente Coronel Rodolfo Velázquez.

María Isabel Salgado, presidenta de las Comisiones de Paz de Siuna, dijo que su organización teme que el Ejército capture a campesinos inocentes, que nada tienen que ver con grupos armados  

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