Varela, cerrador

EDGARD RODRIGUEZ C. Si la cabeza no está bien, no importa un pito la mecánica. Nada funcionará… En el campamento de los Marineros en Phoenix, Arizona, lo han entendido. Así que han variado el tratamiento para Omar Varela. Varela es capaz de lanzar su recta a 94 millas por hora en una noche y en […]

EDGARD RODRIGUEZ C.

Si la cabeza no está bien, no importa un pito la mecánica. Nada funcionará… En el campamento de los Marineros en Phoenix, Arizona, lo han entendido. Así que han variado el tratamiento para Omar Varela.

Varela es capaz de lanzar su recta a 94 millas por hora en una noche y en la siguiente lucir como un aprendiz de tirador. No hay consistencia en sus actuaciones. Menos mal que hay paciencia en su nueva organización.

Sin embargo, la dificultad parece haber sido superada y por primera vez en varias semanas, he escuchado a un Varela con entusiasmo, con fe en su material y sobre todo pensando en el futuro. Listo para impactar.

“Me han dicho que seré el cerrador en Washington y sé que voy a impresionar”, me indica desde el otro lado del alambre… Desde este próximo 12 de junio, Omar viaja a las proximidades de Seattle y se une a los AquaSox de Everett.

Hace unas semanas, el desánimo de Varela era tan agudo que pidió su separación a la gente de los Marineros. No obstante, han hablado con él y da la impresión de ser nuevamente el pinolero batallador de antes.

Después de varios análisis médicos, se concluyó que Varela está, al menos desde la perspectiva física, muy bien. Ahora falta averiguar su reacción, que por lo que pude percibir, parece estar en la dirección correcta.

Si alguien lanza una vez a 94 millas, significa que puede hacerlo de nuevo. Y Omar lo ha hecho aunque con ciertos intervalos. En Seattle se espera que lo haga siempre y la liga en la que jugará, parece propicia para ello.

Este Varela, que fue capaz de un scone ante Oakland durante el spring trainning, se alista para una nueva etapa en su carrera, en la que además de una fuerte recta, debe contar con la madurez como un agregado a su repertorio.

Si la cabeza piensa bien, como parece ahora, Varela es capaz de sorprendernos, aun cuando el escepticismo sea comprensible.

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