Sobre embarazos de riesgo

WALTER MENDIETA B. La salud de la mujer es un punto crítico cuando se embaraza, el conocimiento de los riesgos potenciales, que se establecen en base a la presentación de un proceso infeccioso o patología médica asociada nos permite contemplar consideraciones prenatales, perinatales e incluso postnatales que favorezcan el obtener una resolución adecuada. El objetivo […]

WALTER MENDIETA B.

La salud de la mujer es un punto crítico cuando se embaraza, el conocimiento de los riesgos potenciales, que se establecen en base a la presentación de un proceso infeccioso o patología médica asociada nos permite contemplar consideraciones prenatales, perinatales e incluso postnatales que favorezcan el obtener una resolución adecuada. El objetivo principal está dirigido a conocer las repercusiones de las enfermedades en el binomio madre-hijo.

Cuando se establece el término de embarazo de alto riesgo, éste es dado por la existencia de antecedentes de patología que constituyen los problemas básicos a los que tiene que enfrentarse los perinatólogos y obstetras. Enfermedad materna asociada, infección o malformación congénita. Conceptuada en su forma más genérica como una alteración en la conformación física o funcional de un individuo, algunas incompatibles con la vida, que pueden repercutir en lo familiar, social y económico.

Ante este panorama surge el consejo o asesoramiento genético como un proceso mediante el cual se informa a la pareja involucrada en aspectos relacionados a: hacer entendible el diagnóstico y las posibilidades de manejo de la enfermedad y determinar los mecanismos que originan la patología y qué riesgo de recurrencia existe. El consejo genético se concreta en el logro del diagnóstico de certeza; valoración pregestional: edad materna, consanguinidad, historia familiar, antecedentes obstétricos previos y enfermedad materna para identificación de riesgo, conocimiento de la enfermedad y fases de su manejo, vigilancia y diagnóstico prenatal.

El diagnóstico prenatal que en la actualidad contempla una gama muy amplia de posibilidades tecnológicas, como la visualización fetal no invasiva, la ultrasonografía, desde entonces ha obtenido un lugar cada vez más importante y trascendente en la obstetricia moderna, desde el diagnóstico certero y confiable de vida intrauterina a partir de la 5-6 semanas de la gestación, utilizando transductores intravaginales, hasta la realización de diagnósticos tan finos y exactos que han impulsado a la cirugía a realizar intervenciones quirúrgicas en estadios intrauterinos, coloca al médico frente a difíciles aspectos normativos, éticos y legales; pero sin duda constituye una manifestación más del avance del hombre en su conocimiento y del intento de proporcionar las mejores oportunidades de bienestar físico, mental y social de los individuos.

En la medicina moderna el reto más importante es efectuar un diagnóstico certero en las fases más tempranas posibles de la enfermedad, para tener mayor oportunidad de establecer la terapéutica indicada antes de que exista mayor compromiso orgánico. El concepto científico actual en base a evidencias es que el embarazo no altera el estado médico de la enfermedad que sufra la madre, por lo tanto, una mujer que sobrelleva el embarazo, no verá que su salud ni su expectativa de vida se alterará, la asociación de profesionales altamente capacitados podrá efectuar procedimientos terapéuticos buscando el mayor beneficio posible de ambos medre-hijo tratando de conseguir una evolución gestacional bien vigilada y asistida, para lograr su objetivo: la vida.

El autor es ginecólogo.