“¡Carrioooón, no matés a mi papito!”

FREDDY POTOY R. No se puede considerar menos que timorata y negligente la actitud del Jefe de la Policía Nacional, Franco Montealegre Callejas, quien no ha ejecutado la captura del acusado de homicidio Alejandro Carrión McDonough, a pesar que la Juez Primero de Distrito del Crimen de Managua, giró orden de detención. ¡Ahhh¡, pero si […]

FREDDY POTOY R.

No se puede considerar menos que timorata y negligente la actitud del Jefe de la Policía Nacional, Franco Montealegre Callejas, quien no ha ejecutado la captura del acusado de homicidio Alejandro Carrión McDonough, a pesar que la Juez Primero de Distrito del Crimen de Managua, giró orden de detención.

¡Ahhh¡, pero si la víctima fuera un policía, un alto funcionario del gobierno o un Carrión, el victimario hubiera aparecido el mismo día y la Policía habría convocado a una conferencia de prensa para presentar al reo.

Alejandro Carrión McDonough, hermano del jefe del Ejército, Javier Carrión McDonough, mató de varios disparos al campesino Pablo Absalón Leal, frente a varias personas, entre ellas sus pequeños hijos, quienes le gritaron: “¡Carrioooón, no matés a mi papito!”. Esto según testimonio rendido por la viuda Maura Gómez.

Este tipo debería estar en la cárcel, pero la Policía parece que no lo quiere capturar, seguramente por temor a la figura del general Carrión. Homicidio o asesinato, la consecuencia es la misma: privación de la vida de un ser humano.

¿De parte de quién está la justicia? ¿De los poderosos? ¿De la casta militar? ¿De los familiares de la casta militar? ¿De los diputados? ¿De los ex presidentes? ¿De los funcionarios corruptos en el gobierno? ¿De quién… por favor?

También hay abogados descarados que en los juzgados están acostumbrados a sus triquiñuelas para entorpecer un justo y debido proceso. Ahora se ha creado en el caso del acusado de homicidio, un conflicto de competencia entre los Juzgados Primero, Séptimo y Octavo de Distrito del Crimen de Managua, para ver quién finalmente conoce la causa criminal. Todo esto ya está viciado.

El hecho que la Jueza Martha Quezada haya ordenado su captura ayer, no borra la gran mancha de negligencia de las instituciones, además que la captura debió haberse dado el mismo día del crimen.

Igual que la Policía destina efectivos para enfrentar a los criminales en Siuna, así debería hacer Franco Montealegre para capturar a Carrión. ¿O es que le tiene miedo al general Carrión?

Ahora, los niños de Pablo Absalón Leal, ya no tendrán un padre que los acaricie, que comparta con ellos sus momentos de tristeza y alegría; los pequeños ya no tendrán ese respaldo de su padre que hace sentir a los niños como los seres más importantes y seguros del mundo; el llanto ha reemplazado la sonrisa de los niños y sus sueños angelicales que estaban en sus mentes, sucumbieron ante las atroces escenas que vieron el día de la muerte de su progenitor.

Es duro ver cómo un criminal termina con la vida de una persona. Aquí me detengo unos segundos: El alma se le parte a uno y el corazón se le compunge cuando se ve a unos niños inocentes con lágrimas que surcan sus tiernos rostros aferrados a su madre y lamentándose de la muerte de su padre.

Son unos niños y lloran por el crimen perpetrado contra su padre. Ya no tendrán a ese papá que quizás, aunque llegara cansado del campo, con hambre y preocupado por falta de dinero, siempre dedicaba algún tiempo para cargar sobre sus piernas y estrechar entre sus brazos a sus vástagos.

Esos niños que seguramente adoraban a su padre, se quedaron vacíos. Un criminal también acabó con la vida de ellos. Lo menos que se debe hacer, es enviarlo a la cárcel con pena máxima.   

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