Procesan a granadino por tentativa de homicidio

PEDRO J. VINDELL MATUS GRANADA.— En el Juzgado de Distrito del Crimen se ventila el caso de José Francisco Carcache Morales, de 26 años, por el supuesto delito de tentativa de homicidio, según denuncia de Haroldo José Castro Rivera (35) quien afirma que lo encontró acostado en su propia cama con su mujer Artemisa Sánchez […]

PEDRO J. VINDELL MATUS

GRANADA.— En el Juzgado de Distrito del Crimen se ventila el caso de José Francisco Carcache Morales, de 26 años, por el supuesto delito de tentativa de homicidio, según denuncia de Haroldo José Castro Rivera (35) quien afirma que lo encontró acostado en su propia cama con su mujer Artemisa Sánchez Soza (27) en la casa que alquilan en el Barrio La Otra Banda.

Castro asegura que cuando llegó a la vivienda a buscar una lámpara eléctrica, supuestamente su suegro, Edgar Sánchez Vado, le avisó a Carcache de su presencia y éste se levantó y lo agredió con un cuchillo haciéndole cuatro heridas, tres en el abdomen y una en el hombro izquierdo y después huyó del lugar.

Rola en el expediente que los hechos ocurrieron el pasado martes 23 de mayo a las 5:30 de la tarde.

Castro Rivera después de interponer la denuncia en las oficinas policiales, debido a su estado grave fue trasladado al hospital donde lo intervinieron de emergencia.

Fue hasta el jueves primero de los corrientes que Carcache fue detenido por la Policía, que le siguió los pasos a Artemisa hasta el asentamiento “Manuel Montiel”, detrás del Colegio Salesiano. Al rendir su declaración indagatoria dijo que Castro Rivera se hirió él mismo cuando ambos forcejeaban en la sala de la casa de habitación de la mujer, con la cual Haroldo ha procreado dos niñas, una de un año y otra de apenas un mes.

Castro Rivera señala que su suegro, Sánchez Vado, sabía lo de Carcache con su hija. “Es un encubridor”, afirmó.

En tanto el señor Sánchez Vado negó tal afirmación y más bien se refirió a su yerno como un hombre malcriado, beodo, atrevido y vago que durante diez años de convivir con su hija le ha pegado y la ha mantenido bajo amenazas.

“Haroldo ha tenido muchos problemas. Ha caído preso y le ayudé a salir y en otra ocasión amenazó a una de mis hermanas e intentó arrebatarle una cadena de oro”, dijo el señor Sánchez, de 65 años de edad. “¿En qué mente cabe que yo apruebe algo que no es correcto a mi hija? Ese hombre está loco”, agregó.

En tanto, el procesado declaró que Castro se presentó a esa casa y llevaba el cuchillo en la mano, enfatizando que él mismo se hirió cuando entraron en riña.

Don Edgar dijo que él no le vio ningún arma a Carcache ni al otro, pues estaba asustado y que no es cierto que su muchacha estaba acostada con el supuesto agresor.

Agregó que Artemisa desde hace tres meses se separó de Castro debido al maltrato que recibía.

La mamá del indiciado, doña Consuelo Morales, aclaró que su hijo vivió con Artemisa hace dos años. Que ella lo llegaba a buscar a la casa y a la Escuela-Taller Municipal, donde estudiaba. Indicó que ella le reclamaba a su muchacho para que dejara a Artemisa, quien incluso dice que la niña de un año es de Francisco, “pero creo que no es cierto, él decía que no quería nada con ella y la corría”, confirmó la señora.

Sin embargo, aceptó que su hijo parecía estar seguro de que la niña era de él y hasta le compró zapatos y leche una vez, aunque Haroldo explicó que esa “niña es mía y así está registrada”.