GRETCHEN ROBLETOCorresponsal
El bloque de adobe no puede estar expuesto a la humedad, los bloques con el paso del tiempo van perdiendo estabilidad y empiezan a deteriorarse. Mientras que las casas con diseño de taquezal alcanzan una viuda útil de seis años, es decir, la mitad de las de adobe.
El problema es que los organismos donantes no dan financiamiento para que se hagan casas en el casco urbano, sólo en el campo, y los proyectos de vivienda van dirigidos específicamente a damnificados del huracán Mitch.
Dentro de los planes más ambiciosos para erradicar estos problemas está la creación de un instituto de la vivienda para Somoto, con planes de ampliarlo a todo el departamento. Este proyecto será presentado a donantes y tiene como fin ofrecer financiamiento para construcción de viviendas a intereses bajos.
Mientras las soluciones se llevan de planes a la práctica, los centenares de familias que habitan casas en mal estado se enfrentan a diario con la amenaza de quedar en la calle o peor aún que las cuatro paredes que las “albergan” caigan sobre sus cuerpos, al ser maltratadas por el invierno.
Esa incertidumbre la comparte doña Reina Méndez (30). En su casa situada en el sector 11, las paredes de barro y madera se sobrepusieron al huracán Mitch, soportando las fuertes lluvias y vientos del fenómeno, pero doña Reina no está segura de que su humilde casa soporte futuras lluvias.
Históricamente la cocina se inunda con las lluvias que ya le han dañado el fogón. Reina dice que no tiene dinero para repararla, mucho menos para construir otra casa de material más resistente, por lo que sólo le espera, como ha hecho hasta ahora, pedir a Dios que proteja a su familia y a otras familias pobres que están en su misma situación.