EDGARD TIJERINO M.
Estamos atrapados por la emoción que provoca lo impredecible… ¿Qué puede pasar esta noche entre Oscar De la Hoya y Shane Mosley?…Uno piensa, después de tanto leer, tanto escuchar y tanto discutir sobre las habilidades y debilidades de los dos púgiles en conflicto, que lo único seguro es que disfrutaremos de coraje bajo fuego… Ellos tienen sus corazones lo suficientemente grandes y agitados, para intentar derribar murallas, enfrentar los más temibles riesgos, meterse sin vacilación en un mar embravecido, o tratar de escalar las más peligrosas montañas.
¿Cómo plantearía Pitágoras la ecuación de esta pelea?…La asombrosa velocidad de piernas y manos que garantizan la agresividad sin pausas de un Shane Mosley hambriento de grandeza, frente a la experiencia acumula, excelente manejo de recursos y el retorno a los niveles de fiereza que mostró contra Quartey y Carr, del formidable Oscar De la Hoya.
Las buenas peleas vienen en todos los tamaños…Desde Alí-Frazier hasta Chionoi-Alacrán; desde Tyson-Holyfield hasta Finito-Rosendo; pero en el casillero de las 147 libras se han producido las peleas más electrizantes.
Las grandes batallas de Sugar Robinson contra Gavilán, Basilio y Fullmer, se realizaron en Welter…El primer duelo Durán-Leonard que estremeció al mundo de la bofetada, fue en 147, así como Leonard-Hearns, verdaderamente escalofriante… ¿Cómo olvidar el desenlace trágico de aquella pelea entre Emile Griffith y Benny “Kid” Paret en 1961?…Está reciente la expectación generada por la reyerta Chávez-Whitaker y su espectacular desarrollo, hasta llegar a combates como De la Hoya-Quartey, que merece estar en un cuadro con la firma de Rembrandt.
Cierto, De la Hoya-Trinidad resultó frustrante, pero la imagen que cada uno de ellos logró construir paciente y consistentemente a lo largo de trayectorias impresionantes, quedó intacta… No por esa actuación en una pelea exageradamente especulativa, se les va a devaluar… Rápidamente, frente a Reid, Trinidad demostró la clase de peleador que sigue siendo conquistando el cinturón de las 154 libras, con una demoledora actuación… Pueden apostar, que un segundo enfrentamiento entre ellos, nos haría saltar de las butacas bruscamente provocando una excitación superior.
Después de incursionar en la categoría peleando con Rivera y Wise, dos adversarios que no llegaron a exigirlo, Mosley considera que está listo para la pelea de su vida, una perspectiva, que no es la de Oscar, con peleas de mayor trascendencia ante Chávez, Whitaker y Trinidad…Es decir que el factor experiencia, puede compensar “la pérdida de brillo” que los críticos del Muchacho Dorado de Barcelona, están argumentando.
Más allá de cualquier tipo de polémicas, si pelea Oscar, hay que ponerse de pie señores… Ese jab de izquierda que él maneja con la maestría de Dalí con el pincel y Rodin con el cincel, es impresionante porque tiene rapidez, violencia y precisión; corta, aturde, establece distancia, fabrica espacio para las descargas de la derecha y es decisivo para desarticular la defensa del rival y llevarlo hacia las sogas… Manejándolo, Oscar parece ser un arquitecto diseñando la construcción de la Catedral de Milán.
¿Y qué decir de su forma de arremeter con la mandíbula hinchándose y rechinando los dientes?…Detrás del gesto fiero, sus combinaciones de golpes… ¿Alguna vez Mosley ha enfrentado a un enemigo con ese arsenal?
Los analistas han mostrado una gran preocupación por la velocidad de manos y esa facilidad de traslado que convierten a Mosley, en un fantasma entre las cuerdas… Oscar podría decidir esperarlo avanzando, es decir, presionado territorialmente pero reservándose en ejecuciones, tratando de utilizar sus contragolpes eficazmente para robar la ofensiva… Todavía Mosley no ha sido sometido a un tratamiento de ese tipo, y De la Hoya, con sus recursos, va a incomodarlo mucho.
De pie señores… Oscar puede ofrecer otro derroche de coraje, como el que lo sacó a flote contra Quartey, y necesitamos disponer de los mejores ángulos visuales… Sigan de pie, que la intensidad de Oscar no decrecerá aunque sea desenfocado por la rapidez de movimientos de Mosley. ¿Acaso lo vieron dejar de insistir frente a Whitaker, pese a verse afectado por una serie de trucos?…De la Hoya ha sido desde su inicio, un espectáculo, y por eso es tan altamente valorado.
El tiene, en esta ocasión, un factor extra de motivación, y es demostrar que incluso siendo arrastrado a una pelea friccionada, no se va a distanciar como ocurrió ante Trinidad en un cierre, que debería ser borrado del disco duro del boxeo, y que ha prometido “nunca volverá a ocurrir”.
Hay otro detalle, De la Hoya está pensando más allá de Mosley cuando habla de su salto a las 154 en busca de una bolsa sin precedentes para retar a Trinidad en un intento de ajuste de cuentas… El podría estarse despidiendo de los Welters.
Hoy en el Staples Center de Los Angeles, De la Hoya-Mosley… Todos estamos atrapados por la emoción que se fabrica alrededor de lo impredecible.