Fraude inquieta elecciones mexicanas

Verónica Sanz (EFE) MEXICO.- A quince días de las elecciones en México, el fantasma del fraude amenaza el proceso, y mientras el candidato oficial, Francisco Labastida, descarta posibles irregularidades, los temores de la oposición y los organismos civiles aumentan. El aspirante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), partido que gobierna México desde hace 71 años, insistió […]

Verónica Sanz (EFE)

MEXICO.- A quince días de las elecciones en México, el fantasma del fraude amenaza el proceso, y mientras el candidato oficial, Francisco Labastida, descarta posibles irregularidades, los temores de la oposición y los organismos civiles aumentan.

El aspirante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), partido que gobierna México desde hace 71 años, insistió anoche que está descartada la posibilidad de un fraude electoral para favorecer a su fuerza política el 2 de julio próximo.

Según Labastida, “el país y sus instituciones tienen la suficiente madurez y desarrollo como para ver que el día 3 México estará en calma”.

El candidato priísta recordó que el sistema electoral mexicano ha sido reconocido por las Naciones Unidas porque “hay un padrón electoral fiable, una credencial de elector a prueba de falsificaciones, autoridades electorales independientes y recursos económicos equitativos para todos los partidos”.

José Woldenberg, presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), aseguró que “hay cero posibilidades de fraude”.

El presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial, José de la Peza, también se pronunció sobre el asunto y aseguró a medios de prensa que México no volverá a las épocas “trogloditas”.

“Se cumplirá la ley incluso a riesgo de que los miembros del Tribunal Electoral sean colgados del palo más alto del Zócalo” (la principal plaza de la capital), agregó.

Sin embargo, la oposición y diversos organismos civiles insisten en que para garantizar su victoria, el PRI recurre a “viejos vicios” como la compra de votos y el uso de recursos públicos con fines proselitistas.

El temor a un posible fraude consiguió el pasado viernes lo que medio año de negociaciones no lograron: un pacto entre la oposición.

Vicente Fox, de la conservadora Alianza por el Cambio; Cuauhtémoc Cárdenas, de la centroizquierdista Alianza por México, y Manuel Camacho Solís, del Partido de Centro Democrático (PCD), anunciaron un “acuerdo para la legalidad electoral” con el objetivo de “desactivar y contrarrestar” cualquier intento de fraude.

Gilberto Rincón Gallardo, del Partido de Democracia Social (PDS), manifestó anoche su intención de adherirse al pacto, con lo que todos los candidatos de oposición quedarían incluidos.

Las dudas y suspicacias de los opositores son también compartidas por organizaciones civiles nacionales y extranjeras, que en los últimos días han denunciado prácticas de compra de votos, principalmente en las zonas rurales.

El mexicano Movimiento Ciudadano por la Democracia (MCD), que concentra a 300 organismos, envió a EFE un informe sobre la situación preelectoral en seis estados del país, en los que se detectaron “que personas del PRI utilizan la entrega de programas sociales para hacer proselitismo”.

Además, se comprobaron casos de intimidación a los beneficiarios de los programas, a los que “se les dice que de no votar por sus candidatos perderán los apoyos”, y de “recolección de credenciales electorales para anotar los datos”, añade el informe del MCD.

El organismo civil hizo un llamamiento al PRI “para que no se aproveche de la pobreza y marginación en que viven las comunidades indígenas y rurales para conquistar el triunfo”.

El acalorado clima electoral también llegó hasta la residencia del ex presidente José López Portillo (1976-1982), quien en medio de su boda y de la celebración de su 80 cumpleaños comentó a EFE que los candidatos deben respetar el veredicto del pueblo en las urnas.   

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