Marcelino López: Ejemplo de la natación

HIJALMAR PADILLA hijalmar.padilla@laprensa.com.ni Nombre: Marcelino de Jesús López Soza Edad: 25 años Ocupación: Ingeniero Forestal y la natación Hobby: Bailar, cantar, tocar la guitarra Idolos: Mark Spitz (No como ídolo) Aspiración: Alcanzar una maestría Sólo una inesperada enfermedad es la única y fuerte razón con capacidad para sacarlo de la piscina. Marcelino de Jesús López […]

HIJALMAR PADILLA hijalmar.padilla@laprensa.com.ni

Nombre: Marcelino de Jesús López Soza

Edad: 25 años

Ocupación: Ingeniero Forestal y la natación

Hobby: Bailar, cantar, tocar la guitarra

Idolos: Mark Spitz (No como ídolo)

Aspiración: Alcanzar una maestría


Sólo una inesperada enfermedad es la única y fuerte razón con capacidad para sacarlo de la piscina.

Marcelino de Jesús López Soza ha vivido los últimos 20 de sus 25 años de edad para la natación.

Seguro por esa saludable terquedad de mantenerse flotando y sumergiéndose en las albercas nacionales e internacionales es que en la actualidad se le considera el mejor nadador de Nicaragua en medio del brote en las últimas lunas de otros y nuevos valores de la pileta.

“Es el mejor deporte del mundo”, dice con una notable fidelidad al expresar su afinidad por la disciplina que más quiere.

López Sosa ajusta 10 abriles de ser considerado el tritón más notable del país. Conoció las primeras letras de la natación con el Club Acuático La Salle donde recibió las sabias enseñanzas del fallecido multientrenador, Istvan Histvegui.

Justo en este club, cuando tenía cinco años fue que ganó a finales de 1980 la primera de 515 preseas, 72 trofeos y 130 diplomas que hoy no encuentra donde acomodar en la sala de su casa.

UNA FILOSOFÍA POR UNA IDEOLOGÍA
Para Marcelino López la natación es parte de su existencia, su filosofía, como lo es también la Forestación, profesión en la que acaba de graduarse con honores tras conseguir altas calificaciones.

“En los años de la década de los 80 mi familia optó por buscar como refugio la natación”, recuerda.

“Hacíamos natación con el fin de distraernos en el deporte para no ser víctima de la ideología que imponían en ese tiempo”.

Desde entonces López Soza no ha frenado de lanzar brazadas y mover sus piernas entre la densidad del agua.

Por lo general lo hace como si fuera una poderosa embarcación que lo transporta rumbo a la satisfacción deportiva.

“Estoy convencido que es lo mejor del mundo”, reitera. “Es cierto la natación implica un gran sacrificio. Es dura, muy exigente, pero al final nos sirve en la vida”.

EL ESPEJO DE MARCELINO
Marcelino López tiene una personalidad que impresiona.

Es el paradigma en cuyo espejo seguramente todos quisieran verse. Por sus méritos bregando por el exigente mundo de la natación, por su excelencia académica, por su carisma, humildad, sencillez, sinceridad y facilidad para hacer amistades, inclusive las nuevas generaciones de tritoncitos es el primer ejemplo que mencionan, al que la mayoría aspira imitar.

“Es mi responsabilidad ser el mejor reflejo. Es una obligación de compartir y mostrar mis destrezas”, señala.

“Pero también es bueno que vean mis defectos y mis cualidades para que alcancen la perfección”.

TODO CUESTA SUDOR
El más brillante tritón de los últimos 10 años es agradecido.

“Sin ellos no se puede”, sostiene al explicar lo elemental que resultan los padres en la carrera de cualquier mortal que sueñe con la fama deportiva.

Sin la presencia de sus progenitores Mirna Soza de López y Marcelino López, quién sabe si Marcelino fuera la principal figura de la Selección Nacional integrada por nueve nadadores más, que hoy despuntan en el VIII Campeonato Centroamericano y México de Natación en San José, Costa Rica.

“Hay que entrenar hasta caer muerto”, aconseja con un sentido figurado. “Hay que tener fuerza de voluntad para imponerse a la monotonía que implica estar viajando sobre el mismo trayecto de la piscina durante horas”.

NO FARANDULEAR
El mandamiento número uno para sobresalir en la natación es el entrenamiento sin pausa.

“No se puede desaprovechar el tiempo”, recomienda. “No se pueden tomar en broma los entrenamientos”.

Prepararse como un condenado y autoexigirse en cada tarea es lo que a Marcelino le ha permitido hablar con autoridad moral.

“Hay que ganarse las cosas, por méritos porque nada cae del cielo”, expresa este joven capaz de aprovechar el tiempo a cada segundo.

“Es lo que menos se debe perder.


Apuntes de una vigorosa carrera

-.Ha pasado por la mano de los entrenadores, Istvan Histvegui, Carlos “Mara” Ruiz, Enrico Castaldo, Patrick Stelman, Enrique Portocarrero, Juan Ramos, Keiko Oyama, Kato Matsuhiro, Yoko Oshiro y Mirna López, su hermana.

-.Desde su fundación, en 1985, Marcelino ha compartido la mayor parte de su gloria deportiva con el club Las Ranas.

-.“Difícilmente olvidé mi primer medalla. Fue un ‘pin’ que me dio Histvegui que traía como recuerdo de los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980”, cuenta el protagonista del Perfil de la Semana sobre su primer gran momento y su primer gran trofeo.

-.Este nadador de dimensiones insospechadas, es un especialista de las pruebas en los 200, 400 y 1,500 metros libres. Justamente uno de sus mejores récords lo tiene en los 400 con 4:14.00, tras implantar aproximadamente unos 40. “Son tantos los que he impuesto que ya ni me acuerdo”, sostiene.

-.Internacionalmente Marcelino debutó en mayo de 1982, en el Torneo Internacional Delfines Maya de Honduras en el que despuntó con creces fuera de casa, ganando dos medallas de plata y una de bronce.

-.Uno de los mejores momentos los vivió defendiendo la bandera de Nicaragua en los Juegos Centroamericanos de San Pedro Sula (Honduras), donde ganó bronce en los 400 metros libres.

En esa ocasión paró el cronómetro en 4:17.80, lo que entonces constituyó una marca nacional y que obviamente después él mismo se encargó de borrar.   

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: