LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

“La parte más baja de nuestro metro moral”

A la prensa independiente no le corresponde juzgar a las personas (del sector público o del ámbito de la vida privada) que de grado o por la fuerza se presentan ante los Tribunales de Justicia para ser enjuiciados por sus actos.

La función de los medios de comunicación es informar de manera verificada, y denunciar con el debido respaldo documental -como, por ejemplo, LA PRENSA lo ha hecho escrupulosamente en el caso del escándalo de los checazos de la DGI-, las irregularidades y los actos de corrupción que se cometen en la administración pública. Pero juzgar, y absolver o condenar, según sea el caso, es responsabilidad de los tribunales de justicia.

Lo que esperamos es que la justicia sea impartida con responsabilidad, equidad y profesionalismo, o al menos con un mínimo de decencia, tomando en cuenta que estamos en Nicaragua donde todavía hay fuertes remanentes de los regímenes dictatoriales que politizaron y corrompieron la justicia. Sin embargo, en el juicio por el escándalo de los “checazos” no es justicia lo que se ha impartido, sino una farsa grotesca y vergonzosa.

En realidad, el fallo del Juez Walter Solís (de sobreseimiento definitivo a los involucrados en los checazos) es una actitud “bochornosa e ignorante”, tal como declaró a LA PRENSA el abogado y actual diputado liberal en el Parlamento Centroamericano, Sergio García Quintero. Según García, con cuya opinión coinciden otros expertos penalistas, el juez “debió no sólo llamar a Rafael Córdova (el denunciante de los ‘checazos’), sino a todos los que aparecieran involucrados y mencionados en todas las diligencias, aunque no sean parte del proceso ni parte ofendida. Debió ampliar las declaraciones tomadas por la CGR, que estaban un tanto ambiguas, debió decretar de oficio la inspección ocular en BANPRO, PETRONIC, Multicambios o en las instituciones involucradas”.

Ante el resultado orwellesco del juicio de los checazos, hay quienes consideran que de nada sirve seguir investigando e informando al público sobre los actos de corrupción en el gobierno, porque no hay justicia en Nicaragua y por muchas denuncias documentadas que se hagan, la situación seguirá igual o peor que antes; y en cambio, corremos el riesgo de sufrir inclusive graves represiones físicas, además de las económicas que sufren LA PRENSA y otros medios de comunicación independientes.

Pero tenemos que seguir haciéndolo porque esa es nuestra obligación y porque, como nos lo advertía el Director Mártir de LA PRENSA, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (q.e.p.d.), lo peor que podemos hacer es callar ante las injusticias, acostumbrarnos a las arbitrariedades.

“Si cuando se clama justicia ésta no resplandece; y si la verdad completa no brilla inmediatamente, llega el día en que por designio de Dios ciega totalmente a quienes trataron de ocultarla”, escribió proféticamente el Dr. Chamorro Cardenal. “¿Y cuándo habrá en Nicaragua verdadera justicia, sino en la época en que una mística política venga a crear hombres que vayan a las judicaturas a sacrificarse, en vez de ir a sacrificar a los otros?”, anotó PJChC, para quien “la justicia es quizás la parte más baja de nuestro metro moral”. “Diariamente hablan de la justicia nicaragüense las lágrimas de las madres, la sangre vertida por los delincuentes que andan en las calles libres y favorecidos por el régimen, los gemidos de los inocentes que son condenados bochornosamente y las imprecaciones de quienes pierden sus haberes en manos de la injusticia que se toca con los hábitos de los jueces”, señaló el Mártir de las Libertades Públicas.

Poco ha cambiado la administración de justicia desde los tiempos del liberalismo somocista cuando PJChC escribió lo anterior. Inclusive, en algunos aspectos está peor por los efectos perversos del pacto del PLC con el FSLN.

Pero la lucha contra la corrupción y por la decencia de la justicia debe continuar, hasta encontrar a las personas con mística de las que habló Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, que vayan a la judicatura a sacrificarse y no a sacrificar a la justicia. Hombres y mujeres que levanten a la justicia de los suelos encharcados y la pongan en la parte más alta de nuestro metro moral.  

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: