- Doña Rosa Alicia creyó muerto a su hijo, él fue herido en combate a los 14 años, cuando ya era miembro de la EEBI
- LA PRENSA y, La Nación de Costa Rica, hicieron su parte para propiciar el reencuentro
- Agradecen a Dios por haberlos reunido
JUAN IGNACIO ROSALES [email protected]
Después de 21 años de no verse, la señora Rosa Alicia Corea de 64 años y su hijo Guillermo Antonio Corea Martínez de 36 años, se reencontraron en el puesto fronterizo de Peñas Blancas. Un llanto largo y emotivo fue la primer reacción al verse madre e hijo.
La familia había perdido el rastro de Guillermo Antonio en los últimos días de la guerra de 1979 y hasta 1996, ignoraban que vivía en Costa Rica.
“Gracias a Dios por darme la oportunidad de reencontrarme con mi familia después de ser alguien que no valía nada y que por la guerra nos habíamos separado”, dijo Guillermo mientras abrazaba a su madre.
En tanto doña Rosa Alicia dijo: “doy gracias a Dios por reencontrarme con mi hijo porque había perdido las esperanzas de volverlo a ver y ahora me parece mentira que lo tenga a mi lado, este ocho de julio habría cumplido 21 años de no verlo”.
Guillermo Antonio Corea era miembro de las tropas élites de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI) de la desaparecida Guardia Nacional y durante la última ofensiva guerrillera en julio de 1979, resultó herido en la frontera sur cuando contaba con 15 años de edad.
Una bala le atravesó la pierna derecha, pasó seis días tirado en el campo de batalla donde al momento que lo encontró la Cruz Roja Internacional, los zopilotes y monos empezaban a rodearlo.
Luego fue llevado a territorio costarricense, fue atendido por la Cruz Roja Internacional en la ciudad de Liberia y a partir de esa fecha, su familia no supo nada más de él y pensaron que se encontraba muerto, hasta que recibieron esa única carta en 1996, donde hacía saber que se encontraba bien.
En dicha carta, le decía a sus familiares que se había casado con una costarricense de nombre María Magdalena Guerra Gurdiel, que tenía dos hijos de nombres Gravin y Kimberly, sus familiares en Nicaragua intentaron comunicarse con él, pero los resultados fueron infructuosos.
SORPRENDENTE CASUALIDAD
Los familiares de Guillermo en Nicaragua, a través de LA PRENSA hicieron del conocimiento público su interés de encontrar a su hermano e hijo, la noticia fue leída por el periodista Carlos Hernández del diario La Nación de Costa Rica, quien se contactó con el capitán Gerardo García de la Policía Rural en Costa Ana de Guatuso, Alajuela, quien a su ves le preguntó a la oficial Mercedes Hernández acerca de Guillermo y resultó que ella era su cuñada. Se hicieron los contactos necesarios y ayer se reunieron felizmente en el puesto fronterizo de Sapoá, en la frontera sur nicaragüense.
Tanto la familia de Guillermo en Costa Rica como su madre y hermanos en Nicaragua, aseguraron que no durmieron la noche del viernes por la ansiedad de reencontrarse.
Por su parte, María Magdalena Guerra, esposa de Guillermo, dijo que “esto es un milagro de Dios; nunca perdimos la fe, pero fue difícil y ahora estamos muy contentos de lo sucedido”.
En tanto, Carlos Hernández, periodista del diario La Nación de Costa Rica, explicó que “no hay palabras para describir la emoción que se siente al ver una cosa como esta, nunca había hecho una noticia de este tipo, es algo muy emotivo tanto para los familiares como para las personas cercanas al hecho”.
Ahora, Guillermo Corea trabaja como conductor de un tractor en una finca en Alajuela, es evangélico y recalcó que cosas como el reencuentro con su familia, sólo con la fe en Cristo Jesús y Dios se pueden dar.
