ROBERTO FONSECA L.Enviado [email protected]
SAN JOSE, Costa Rica.— En la Sala de Neonatología del Hospital del Niño de esta ciudad, los médicos continúan luchando por salvar la vida de tres de los cuatrillizos, que dio a luz la joven inmigrante nicaragüense, Virginia Castrillo, el pasado 16 de junio.
Uno de ellos, María Antonieta, falleció recientemente, debido a su “inmadurez extrema”. Sobre los otros tres –Francisco Javier, Leonardo y Alejandra— el pronóstico médico es “reservado”, pero luchan, aferrándose a la vida.
“Todavía están en situación delicada, porque son niños muy inmaduros”, aseguró a LA PRENSA el Dr. Carlos Castro, Director de Neonatología, refiriéndose a Francisco Javier, Leonardo y Alejandra. “La chiquita aún está en fase muy crítica”, agregó el especialista. Alejandra, nació pesando apenas 680 gramos (menos de un kilogramo).
El Dr. Castro dijo que le habían quitado el respirador, sin embargo recayó el lunes 26 y volvieron a colocárselo. Cuatro días después, seguía con el respirador artificial y le suministraban antibiótico.
“Está un poquito mejor”, dijo el Dr. Castro el mediodía del viernes 30, “se ha mantenido estable”.
Los cuatrillizos nacieron el pasado 16 de junio en Ciudad Quezada, Costa Rica. Fue una doble sorpresa, ya que durante los controles prenatales creían que eran tres y no cuatro; y porque en esa localidad no se había registrado un caso de cuatrillizos en los últimos 20 años.
Inmediatamente fueron trasladados al Hospital del Niño de la capital, ya que en Ciudad Quezada –región fronteriza con Nicaragua—no existen los equipos necesarios para atender estos casos. De los cuatro recién nacidos, los varoncitos –Francisco Javier y Leonardo—se encuentran un poco mejor.
“Están en Cuidados Intermedios, no tienen oxígeno, nada más incubadora”, dijo el Dr. Castro. “Están recibiendo lechita vía oral y alimentación por vía endovenosa”, añadió. Uno nació pesando 880 gramos y el otro 1,090 gramos. El peso normal de un recién nacido es de tres kilos promedio.
Además, nacieron a las 29 semanas en lugar de las 40. “Tienen inmadurez en todos los sistemas, propensión a sufrir infecciones, problemas de los riñones, y en el aparato digestivo”, entre otros.
Pero, lo más grave es el cuadro de “dificultad respiratoria” por su inmadurez pulmonar. Por ello la niña continúa dependiendo del respirador artificial.
“Si la chiquita (Alejandra) logra asimilar la leche vía oral y recupera peso, sería un signo de buen pronóstico”, dijo el especialista a LA PRENSA. “En este momento todavía hay reservas”, añadió.
El Dr. Carlos Castro asumió el cargo de Director de Neonatología hace aproximadamente un mes, luego que su predecesor fuera ascendido a una mayor responsabilidad en el Hospital del Niño de esta localidad. Por ende, la suerte de los cuatrillizos de Castrillo es un reto clínico.
La Unidad de Cuidados Intensivos del centro hospitalario, el único de referencia nacional, siempre está llena y padeciendo de algunas limitaciones técnicas y de equipos. Una de las carestías, precisamente, son las bombas de infusión, que utilizan precisamente los trillizos. Se trata de un aparato programado para pasarles medicamentos o alimentos con precisión milimétrica.
“Es vital, ya que en estos casos una gota más o una gota menos es de vida o muerte”, refirió el Dr. Castro.
Asimismo, faltan monitores para ver cómo está la oxigenación, y por supuesto, camas suficientes. “Hay 10 camas en Cuidados Intensivos, son insuficientes para la cantidad de niños que recibimos a diario”, señaló. “Todos los prematuros vienen aquí, en general estamos llenos. Necesitamos mínimo dos camas más con sus equipos y el personal de enfermería necesario”.
No obstante, pese a las limitaciones técnicas y humanas, el personal de Neonatología, la sala ubicada en el segundo piso del mencionado hospital, luchan por salvar las vidas de los trillizos. Los pequeños están colaborando.
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