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Por atrapar a Zidane, por cerrarle todas las salidas, achicarle todos los espacios, tratar de anticipar e interceptar sus pases, los italianos perdieron de vista a Thierry Henry, el terriblemente dañino centrocampista ofensivo del Arsenal, de apenas 30 años.
A lo largo de la Eurocopa del 2000, Henry, que habitualmente se ubica al lado derecho pero que es un experto en apariciones fantasmales por la izquierda, se mostró de cuerpo entero como un jugador ofensivo muy difícil de controlar.
Sus desbordes, sus amagues, sus cortes, sus centros, sus disparos, su flexibilidad, su creatividad, lo convirtieron, según el ojo clínico de los expertos, en la gran figura del torneo.
Zidane mostró su grandeza, pero desapareció a ratos pese a su reconocida habilidad para hacerse notar, aún sin la pelota.
En el último juego, Zidane fue empujado al sacrificio en beneficio de la causa… La preocupación que provoca, obligó a los italianos a estar atentos de cada uno de sus movimientos.
Cuando el equipo francés se revitalizó con el ingreso de Wilthord, Trezeguet y Pires, la extremada preocupación por impedirle maniobrar a Zidane, les permitió disponer del terreno necesario y tiempo suficiente con la pelota, para desequilibrar la férrea defensa italiana y crear posibilidades contra reloj, hasta que Wilthord empató aprovechando un pase aéreo de Trezeguet, y éste concretó un envío preciso de Pires… Y eso fue posible, porque Henry, siempre Henry, no agotó sus energías, no deterioró su destreza, nunca desajustó su sexto sentido.
¿En cuál de los partidos disputados por Francia, Henry pudo ser sujetado?… El jugador, que estaba muy joven aún durante la Copa del Mundo del 98, ha crecido, ha madurado, ha adquirido mayor astucia, está desplegando todo su potencial.
Mientras Zidane enfrentaba la rigurosidad en el marcaje de Nesta y Cannavaro, la presión de Di Baggio y el asedio de Albertini, el incansable Henry dominaba el escenario.
Francia tiene mucho futuro y seguramente será considerada favorita para retener la Copa en el 2002.
Henry, Wilthord, Anelka, Pires, Trezeguet, garantizan una gran rapidez de movimientos y una admirable precisión… Con Zidane atrás, manejando los hilos con esa maestría insuperable, o sacrificándose para asegurar el aprovechamiento de sus compañeros, más la fiereza de Deschamps, la presencia de Blanc, Thuram y Desailly en la defensa, con Barthez, ahora defendiendo la cabaña del Mánchester como último baluarte, Francia ha pasado a ser el equipo vedette en cualquier torneo internacional.
Holanda tiene más profundidad ofensiva, Portugal está jugando a la brasileña, Italia con su cerrojo es un problema demasiado serio incluso para Pitágoras o Tales de Mileto, Brasil y sus individuales dependen de raptos de inspiración, Argentina ha multiplicado su peligrosidad con el excelente funcionamiento de la legión extranjera, pero Francia es el equipo más compacto que podamos imaginar.
No necesitaba demostrarlo con ese espectacular cierre de juego, pero por si existía alguna duda, lo hizo mientras arrebataba a Italia la Eurocopa.