- Los ticos no han encontrado un
pretexto para “exigir derechos” sobre un recurso que no les pertenece, ni territorial ni legalmente, pero no van a descansar hasta conseguirlo
ARY NEIL [email protected]
No puede causarme menos que indignación las declaraciones del ex ministro de Seguridad de Costa Rica, Juan Rafael Lizano, en las que asegura que su país “pierde dignidad y soberanía” con la reciente firma del acuerdo entre los presidentes Arnoldo Alemán y Miguel Angel Rodríguez para restablecer la navegación de guardias ticos en NUESTRO RIO SAN JUAN.
Los ticos no sólo deben solicitar autorización a las autoridades nicaragüenses para navegar sobre el Río San Juan, sino que además, cuando lo hagan, deberían ser custodiados por miembros del Ejército de Nicaragua con el fin de evitar cualquier abuso que pudieran cometer.
Es insólito que este señor Lizano diga que Costa Rica “pierde dignidad y soberanía” por el hecho de que las autoridades militares nicaragüenses deban tener conocimiento pleno sobre cuándo y cómo los guardias ticos navegarán en el Río San Juan, cuando es de sobra conocido que Nicaragua tiene el “dominio y sumo imperio” sobre esta vía fluvial.
¿Hasta cuándo los nicaragüenses vamos a tener que soportar que los funcionarios y ex funcionarios ticos continúen haciendo declaraciones de este tipo que en nada contribuyen a establecer un ambiente de paz y convivencia entre vecinos y más bien insisten en defender derechos que no tienen y que sólo provocan nuestro rechazo?
Es el colmo del descaro señor Lizano, debería usted medir sus palabras o es que ¿tiene algún interés personal en hacer inversiones en el Río San Juan?, porque sólo así se explicaría su actitud.
Para nadie es un secreto el interés y las pretensiones que tienen algunos ciudadanos y, por qué no decirlo, de las mismas autoridades costarricenses, en adueñarse del Río San Juan.
Los ticos no han encontrado un pretexto para “exigir derechos” sobre un recurso que no les pertenece, ni territorial ni legalmente y no van a descansar hasta conseguirlo. Dependerá de los nicaragüenses si acaso algún día logran concretar esas pretensiones.
Mientras tanto, agradecidos deberían sentirse que Nicaragua les permite la navegación (a la guardia tica) portando armas dentro de nuestro territorio.
El autor es periodista.