¡Despierta, despierta Costa Atlántica!

¡Oh Costa Atlántica tan bella y a veces tan inocente!¡tan golpeada y tan mancillada!te tratan como la prostituta milenariadanzando al compás de los líderes de turno,que han jurado a los cielos y a las estrellas amartey de rodillas le rinden culto al Dios de sus deseos personales. Te aman, Costa Atlántica, porque inocentementecomplaces deseos morbosos […]

¡Oh Costa Atlántica tan bella y a veces tan inocente!
¡tan golpeada y tan mancillada!
te tratan como la prostituta milenaria
danzando al compás de los líderes de turno,
que han jurado a los cielos y a las estrellas amarte
y de rodillas le rinden culto al Dios de sus deseos personales.

Te aman, Costa Atlántica, porque inocentemente
complaces deseos morbosos de poder
y cuando ya las emociones están saciadas
te escupen y te dejan tirada a la intemperie
con tus entrañas calcinadas y tu ropaje hecho jirones de dolor.

¡Oh Costa Atlántica! mi tierna Costa Atlántica
han borrado de tu rostro esa sonrisa del tamaño de tu mar;
de tus mejillas ya no corren ríos aterciopelados ni bahías serenas
corren caudalosas corrientes de lágrimas hacia
el accidentado abismo de tus arroyos.
han arrancado cruelmente de tu ser la otrora alegría
del tamaño de tus bosques y selvas
y ha quedado nomás la amargura y el dolor reflejados en tu paisaje.

¡Oh Costa Atlántica! Mi pobremente rica Costa Atlántica,
has sido víctima de manos extranjeras;
te han violado y vejado desde tiempos milenarios
y tu historia es la historia de un millón de capítulos salvajes.
En nombre del “progreso” han exprimido tus riquezas
y queda tirado sobre tu cuerpo bagazos de desgracias por
doquier.

¡Oh Costa Atlántica! Mi amada Costa Atlántica.
hoy nada ha cambiado. Los rostros son diferentes
pero las intenciones vulgares siguen siendo las mismas;
venden tu cuerpo al mejor postor
mientras esconden su sarcasmo tras el manto de la
autonomía.

¡Despierta, despierta mi Costa Atlántica! ya no duermas más,
tus violadores y verdugos son tus propios hijos e hijas;
sangre de tu misma sangre, frutos de tus entrañas.

¡Pobre Costa Atlántica!
¡Ruega a Dios por las inocentes víctimas de estos líderes que un día diste a luz!

H. Allan Badier Bryan