Pide reubicar mercado de Chinandega

Hugo Astacio Cabrera. Sr. Alcalde de Chinandega Ing. Rodolfo Gríos Herrera La explosión demográfica, comer en las calles y las aceras convertidas en mercados, es la causa de la suciedad que afea y perjudica tanto a Chinandega, agregando el mercado público pequeño y mal ubicado. Construido originalmente en 1898, fue modelo en su tiempo. En […]

Hugo Astacio Cabrera.

Sr. Alcalde de Chinandega

Ing. Rodolfo Gríos Herrera

La explosión demográfica, comer en las calles y las aceras convertidas en mercados, es la causa de la suciedad que afea y perjudica tanto a Chinandega, agregando el mercado público pequeño y mal ubicado.

Construido originalmente en 1898, fue modelo en su tiempo. En el lugar adecuado, con construcciones bien distribuidas, tenía hasta parqueo para las carretas de entonces, que sirvió eficientemente por muchos años, hasta que los intendentes lo llenaron de cocinas, zapaterías, refresquerías, droguerías y tiendas, siendo evidente que ya en 1967, cuando fue destruido por un incendio, no cumplía su objetivo.

El siniestro obligó a reponerlo, contándose entonces con suficientes terrenos donde hacerlo, y la experiencia para saber que debía servir sólo para comestibles.

Pero pasó lo de siempre: se hizo lo menos indicado. Cuatro vivanderas -no más-, ignorando lo que era conveniente, se dirigieron al comandante departamental a pedirle su intervención para que se reconstruyera en el mismo lugar. Aquél lo comunicó a Somoza, y el mercado se quedó donde está, y agregándole más tiendas, mientras los comestibles se fueron a la calle.

Ahora vemos el resultado de una medida tan desatinada que está pidiendo a gritos una solución, porque se ha convertido en proveedor de suciedad, obstáculo del tránsito, perjuicio de los vecinos y foco de insalubridad, cada día más. Su traslado es la más urgente obra que debe emprender la Alcaldía, buscando un lugar amplio y apropiado, y que tal vez sería bien cerca del aeropuerto El Picacho, fuera de la ciudad, pero muy cerca, y que en el futuro servirá también para El Viejo, que muy pronto formará con Chinandega una sola ciudad.

El lugar contiguo hacia el norte, que actualmente es el aeropuerto, deberá ser un parque que tanta falta nos hace, y aquél deberá construirse hacia el oriente, a cinco kilómetros de la ciudad, que también urge.

Si los alcaldes no pensaran sólo en empezar obras que puedan inaugurar, y planificaran también las que deben realizarse en varios años, poco a poco, es tiempo ya de hacerlo con el Río Acome y sus vegas, enmarcándolas en un malecón, arreglándolas y arborizándolas, que bien servirá en una ciudad donde los que ingresan ya no tienen dónde sentarse a descansar.  

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: