Edgard Tijerino M. – Enviado [email protected]
SYDNEY. Johnny Ringo, Doc Holliday, los hermanos James, los Dalton, incluso Wyatt Earp, los más temibles pistoleros del viejo oeste, no hubieran podido sobrevivir en balaceras tan espeluznantes como éstas que se protagonizan todos los días en las mesas de ping pong del State Centre, en el Complejo Olímpico.
El ping pong de hoy, es sencillamente de una velocidad y violencia, alucinantes…Un genio de la ficción, Ray Bradbury, quien nos adelantó con su “Fahrenheit 451”, sería el cronista ideal para describir las ejecutorias del chino Liu Go Liang o el sueco Jan Ove Waldner, acribillando la mesa con una geometría asesina, llena de diagonales imposibles, curvas de un desarrollo tan rápido como escalofriante, y hasta parábolas tenebrosas cargadas de efectos imprevisibles.
Señores, nada que ver con el viejo ping pong…Ni siquiera grandes actualizadores de aquella época como Chang Tse Tung, Li Fu Jung, Stellan Bengtson, Jiro Takada, se aproximaron a la vertiginosidad que ha alcanzado el juego de hoy.
Si no salí herido fue por casualidad… Y eso que me encontraba en el palco de prensa del segundo piso, con una vista excelente y un monitor a la orilla…Desde que usted se acerca a la instalación, se escuchan claramente los balazos, y es normal lanzarse al suelo en busca de cobertura.
La fiereza y seguridad de las mujeres es impresionante. No me perdí ningún movimiento de la batalla a cinco sets que la coreana Ryu Ji Hye, le ganó a la japonesa An Konshi, porque a todos nos atrapó lo que estaba ocurriendo en la mesa número cuatro, y quedé asombrado de ver la facilidad sanguinaria, con la cual, Go Lian y Waldner, masacraron a sus rivales de turno.
Los más retorcidos servicios, siempre tienen devolución… El ataque a la segunda pelota, no es definitivo excepto en algunos casos de peligrosas elevaciones en las respuestas… Los cambios de metralla son planteados a un metro de la mesa y con una seguridad increíble. ¿Cómo poder seguir con la vista seis pelotas de ida y regreso convertidas en balas disparadas hacia ángulos incómodos?… ¿Cómo es posible que los reflejos puedan responder a semejantes exigencias con una flexibilidad muscular de gimnasta?… Más asombroso aún, fijar puntos de aterrizaje de los balazos con una precisión de cirujano.
Waldner es lo suficientemente alto para conseguir estiramientos que le permiten cubrir un gran radio de acción, Liu, es una fiera siempre alerta, capaz de saltar hacia una esquina y regresar fantasmalmente a una posición conveniente.
¿Cómo diablos me voy a perder las finales?… Este es otro mundo amigos, y con suerte, escapé ayer a los balazos… Llegué al Town and Country, me quité la ropa, y comprobé que no estaba herido… Me acosté y de pronto me caí de la cama mientras trataba de esquivar algunos disparos llegados desde cualquier mesa.
