LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Moderación y prudencia

  • Xristo reinterpretó la Ley con la mansedumbre y compasión para salvar a los pecadores, para lo que había venido a esta tierra. Así también creo yo debemos interpretar este asunto

Carlos Chamorro Coronel

“Ad impossibila nemo tenetur”, antiguo adagio romano: “Nadie está obligado ante lo imposible”.

No creo que exista en la actualidad un tema más difícil de tocar por complejo, álgido, escabroso por las pasiones que provoca de un lado o de otro. Lo difícil aunque necesario es precisamente mantener una actitud relativamente objetiva, neutral si es posible y por lo tanto desapasionada, científica.

Misión realmente imposible o casi. Pero hay que intentarlo. Porque entre insultos e improperios por un lado y excomuniones e intransigencias por otro, no arreglaremos nada. Ni siquiera plantearlo en forma mesurada, civilizada diríamos, o cristiana. Cristiana porque de eso se trata o de eso trata el cristianismo, a mi buen entender. La doctrina del perdón o la comprensión, que es lo mismo.

En primer lugar partamos de que es un mal. Eso nadie lo discute, que yo sepa. La interrupción de la vida es un mal. Punto. Pero ese no es el punto que se discute en la cuestión del aborto. Como tampoco lo es la cuestión, para mí bizantina, de cuándo comienza propiamente la vida. Yo entiendo que ya hay vida, al menos en potencia inclusive hablando filosóficamente aún antes de juntarse el óvulo y el espermatozoide.

El problema es relativamente simple, al menos desde el punto de vista legal, y se reduce esencialmente a lo siguiente: (lo pongo en mayúscula para enfatizar) La despenalización. Eso es todo.

¿Por qué? No hay que olvidar que en moral o ética se quiere (viene a ser lo mismo) –y en esto sigue estrictamente a Aristóteles (cosa que no es ajena a la Iglesia desde Santo Tomás de Aquino)– lo moral se refiere a cosas de orden práctico no conceptual. O sea, que no hay verdades metafísicas en este orden de cosas. Aunque sí normas (“nomoi”) o mandamientos, que son también prácticos. “No matar”, por ejemplo, lo que no excluye defender mi vida hasta provocar inclusive la muerte del atacante. O robar. El derecho moderno contempla el llamado “hurto famélico” o el que hurta por hambre, puesto que obviamente es más importante la vida humana que cualquier bien material, un pan, o una manzana, por ejemplo, para satisfacer el hambre.

Ahora bien, ¿qué se entiende por despenalización? Lo mismo que descriminalizarlo. ¿Por qué? Simplemente por la doctrina por todos aceptada del llamado mal menor. Como lo acepta el Estado y hasta la misma Iglesia en el caso, por ejemplo de la prostitución, para controlar las enfermedades venéreas y el abuso de mujeres.

¿Por qué despenalizar? Porque no se puede controlar a las personas previo al acto ‘delmo’ del aborto inducido. Por ejemplo, la muchacha embarazada (el Estado no juzga el acto sexual fuera de matrimonio aunque sea pecado ante Dios), desesperada y a espaldas de su familia se introduce un objeto en el útero (esto sucede a diario y es prácticamente imposible impedirlo, y por lo tanto no puede cubrirlo la ley, que por antonomasia se refiere y prohíbe o permite cosas concretas: no fumar, por ejemplo, en lugares públicos); lo que le provoca de inmediato una hemorragia incontenible. ¿Qué hacer? La pregunta es sobrancera, puesto que también de inmediato la familia, aún la más católica acudiría a su auxilio.

Pero hay un problema. Y es que ella cometió un crimen, un delito, y legalmente no se le puede ayudar porque estaríamos siendo cómplices de ese crimen. ¿Es correcto esto? Cada uno que conteste ante su conciencia. Porque de otra manera, si fuéramos consecuentes deberíamos mandar por el crimen cometido por la joven a la silla eléctrica o a la pena máxima de 30 años aquí. ¿Por qué no se hace? Porque hay lo que se llaman atenuantes por el principio reconocido por los moralistas clásicos de “epiqueia”, concepto ya conocido por los griegos –de ahí el nombre– que consiste en la interpretación moderada y prudente de la ley. De tal manera que se puede decir que todo el cristianismo en una inmensa y divina epiqueia de la antigua Ley de los hebreos, que llegaban hasta apedrear hasta la muerte (lapidación) a las adúlteras y Xristo reinterpretó con la mansedumbre y compasión para salvar a los pecadores para lo que había venido a esta tierra. Así también creo yo debemos interpretar este asunto. Dado que es daño irreparable el aborto previamente inducido y que nadie puede evitar, no empeoremos la cosa condenando a la persona. Más bien salvemos su vida. A esto se reduce todo o las condenamos a muerte. Aparte de que es una gran hipocresía, porque todos sabemos que todos lo practican a escondidas de ser necesario por salvar a sus hijas.

* El autor es Catedrático de Filosofía en la Universidad Thomas More.  

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