- La carta del Apóstol Santiago tiene un gran contenido social y debería ser asumida por los ciudadanos que aspiran a las alcaldías
Pbro. Silvio Fonseca Martínez
El que no está contra nosotros está a nuestro favor
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 9,38-43.45.47-48
En aquel tiempo dijo Juan a Jesús: “Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos”.
Jesús les respondió: “No se lo prohíban, porque ninguno que haga milagros en mi nombre puede hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Y todo el que les dé un vaso de agua porque anuncian al Mesías, les aseguro que no se quedará sin recompensa.
Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela: más te vale entrar manco en la vida que ir con las dos manos al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie es ocasión de pecado, para ti, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida que con los dos pies ser arrojado al lugar de castigo. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo: pues más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga”.
Palabra del Señor.
Lecturas Bíblicas: Números 11,25-29/Santiago 5,1-6/San Marcos 9,38-43.45.47-48
Las lecturas de este domingo, tocan profundidades dogmáticas, pastorales y canónicas acerca de la acción del Espíritu Santo en la Iglesia y en el mundo; como se ve, una actitud antigua y presente; es el conflicto entre la carne y el espíritu, el celo y la apertura; es incluso un fundamento doctrinal para las religiones que se arrogan el derecho doctrinal de la misma.
El espíritu sopla donde quiere y como quiere (Jn. 3,8), dice Jesús en el diálogo con Nicodemo; y esto es casi difícil captarlo a la mente humana; el Espíritu no se puede dejar acaparar ni mucho menos matricularse sólo con determinadas personas o grupos, los designios de Dios son insondables e inescrutables sus caminos; sin embargo es normal que cualquiera se pregunte donde está la autenticidad del espíritu y aquí el Evangelio nos da un criterio para ellos: la comunión: “Quien no está contra nosotros, está con nosotros” (Mc. 9,40).
Es posible que la discusión, el celo entre comillas, pueda deberse al liderazgo humano en los profetas y predicadores, pues aunque se trate de una misión divina, la humanidad es irrenunciable y entra en concurso con la inspiración del espíritu.
En la práctica pastoral el derramamiento del espíritu ha servido tanto para un Pentecostés como para una Torre de Babel; en efecto mientras unos se unen otros se separan a nombre del mismo espíritu; en nuestra Iglesia vivimos esa experiencia cotidiana, muchas veces los celos pastorales y los límites canónicos no dejan de ser muros de retención al espíritu; cuando la acción es de Dios, nadie la acabará ni lo parará, porque sólo El es el dueño de su espíritu y lo reparte como quiere y a quien quiere; de allí que me gustaría hablar más bien de la pastoral del celo y no del celo pastoral, para que seamos puertas y ventanas al Espíritu y no muros de piedras.
Quienes están abiertos al Espíritu, tienen su oído y corazón abierto a las necesidades del ser humano, y aquí quiero unirlo a la segunda lectura tomada de la carta del Apóstol Santiago, que tiene un gran contenido social y que debería ser asumida por los ciudadanos que aspiran a las alcaldías o simplemente una elección presidencial; sin demagogias, ofrezcan sólo lo que puedan cumplir, la pobreza es un mal crónico de nuestros países que no lo resolveremos fácilmente; por tanto no hay que usar a los pobres para alcanzar la silla y hay que sensibilizar a los ricos para una justicia distributiva y equitativa en la población.