- Montesinos llegó a Panamá, cuando ésta atraviesa difícil momento
- Panameños opinan que su país no debe ser paraíso de la impunidad
Kathia Martínez – AP
Panamá.- Panamá, que hace ingentes esfuerzos por lavar su cara ante acusaciones de que es un país poco colaborador en la lucha contra el lavado de dinero y que trata de sacudirse un escándalo sobre tráfico de armas en que ha sido arrastrado por la vulnerabilidad de sus fronteras, tiene ahora un nuevo huésped que lo lleva al escenario internacional.
Vladimiro Montesinos, el polémico asesor de inteligencia de Perú, llegó aquí cuando el país por primera vez empieza a buscar su propia imagen internacional, fuera de la sombra estadounidense.
Para algunos la presencia del notorio Montesinos no pudo ser menos inoportuna. Otros, por el contrario, ven en ello una oportunidad de mostrar madurez y autodeterminación.
Los opositores a la presencia de Montesinos acusado de soborno en su país y repudiado por la oposición peruana, opinan que “el pecado” lo cometió la presidenta Mireya Moscoso desde el mismo momento en que le dio refugio.
“Ahora no sólo nos ven como un país que lava dinero, trafica droga, trafica armas, sino que también sirve de paraíso de la impunidad de este tipo de lacras sociales y políticas como Montesinos”, afirmó Miguel Antonio Bernal, un ex asesor de Moscoso.
Albergar a Montesinos aquí “nos convierte en cómplices de un sujeto que ha perpetrado toda serie de actos delictivos en su país y nos hace quedar mal ante los organismos internacionales de derechos humanos”, insistió Bernal.
Pero otros, lejos de pensar que Montesinos enloda la cara de Panamá, piensan que el gobierno debe aprovechar la coyuntura para limpiar su imagen.
“Justo ahora que todos están pendientes de Panamá” el gobierno debe “defenderse de las injustas acusaciones”, dijo el ex ministro de Gobierno y Justicia Renato Pereira.
El gobierno ha dicho que ha estado en constante comunicación con mandatarios latinoamericanos y con altas autoridades estadounidenses quienes le pidieron que acogiera al polémico peruano. “¿Por qué no aprovechar el escenario internacional para defenderse?”, se preguntó Pereira.
Las autoridades a quienes les sabe a hiel las acusaciones extranjeras, entienden que es crucial limpiar la imagen del país, cuya economía depende básicamente del sector de servicios.
Montesinos aterriza aquí cuando Panamá debate con urgencia en el Congreso un paquete de leyes para hacer más difícil el lavado de dinero.
GOBIERNO PANAMENO EN APRIETOS
– El gobierno está presionado por el llamado Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) que lo integran las naciones más desarrolladas del mundo.
– El GAFI dice que Panamá no colabora suficiente con la lucha para evitar el blanqueo de activos.
– El gobierno teme, que por estar en la “lista negra”, pueda esfumarse el apoyo de naciones amigas o recibir algún tipo de condena, al menos moralmente.
– “Simplemente es mejor no estar en la lista”, dijo Ricardo Alba, uno de los representantes del gobierno ante el Congreso donde se debaten las modificaciones.
– Antes de la llegada de Montesinos, el debate se centraba en las presiones extranjeras hacia Panamá para que aprobara cuanto antes las leyes.
– Hay quienes piensan que por el apresuramiento Panamá podría estar poniéndose la soga al cuello y aprobar leyes tan rígidas que después no podría cumplir.
– El sábado, hubo una improvisada manifestación popular contra la presencia de Montesinos.
