Tienes que replantear tu vida

Estimada psicóloga:Mi caso es el siguiente. Soy una joven de 16 años, mis planes eran ser una sierva misionera de Dios, pero sucedió un inconveniente, el cual marcó mi vida para siempre. Mis padres profesan la religión evangélica, pero yo soy católica. Ellos están de acuerdo, ya que respetan mi decisión. Ellos tienen un amigo […]

Estimada psicóloga:
Mi caso es el siguiente. Soy una joven de 16 años, mis planes eran ser una sierva misionera de Dios, pero sucedió un inconveniente, el cual marcó mi vida para siempre.

Mis padres profesan la religión evangélica, pero yo soy católica. Ellos están de acuerdo, ya que respetan mi decisión. Ellos tienen un amigo pastor, y por ser una persona mayor de edad y de mucha confianza, a principio de este año le dieron posada en nuestra casa.

El asunto es que un fin de semana mis padres salieron fuera de Managua y me dejaron sola con el pastor. Todo iba bien hasta que él empezó a tomar licor, tomó de todo, pensé que no iba a parar, quedé sorprendida del hecho. Esa misma noche él abusó de mí, ¡fue horrible! Nunca me imaginé algo así.

Lo peor es que huyó. Hace dos semanas comprobé mi embarazo, y tuve que comunicar a mis padres lo sucedido. Mis padres quieren que lo aborte, para ellos esa es la solución; ya que no quieren perder su reputación. Yo no lo quiero abortar, para mí eso es un crimen, va contra mi religión y contra mis principios, pero ellos me obligan. Dicen que si no lo aborto me corren de la casa, no me apoyan. No sé qué hacer ¡ayúdeme! Necesito su consejo.

Respuesta:

El incesto es toda agresión de índole sexual, indirecta o directa, entre una niña(o), joven o adolescente y un adulto(a) que mantenga con la niña(o), joven o adolescente, lazos caracterizados por la amistad, confianza, afecto, parentesco o autoridad. Es un acto destructivo desde cualquier punto de vista; deja huellas traumáticas en la persona que lo vive.

Te felicito por haber sido tan valiente de hablarlo por este medio; este es el primer paso para la sanación. Aunque en tu carta no mencionas el deseo ni la intención de hacer una denuncia formal ante las autoridades, hablarlo en tu carta lo hace público.

Tu caso lo han vivido muchas otras niñas, jóvenes y adolescentes (a las que ayudé en su proceso), que creyeron en esas personas que se hacen llamar pastores y que por ser hombres usan su posición para ejercer poder, ganarse la confianza y abusar (aunque vale la pena aclarar que no todos los pastores cometen abuso sexual).

En este momento en el que le doy respuesta a tu carta, tal vez ya habrás tomado una decisión; cualquiera que esta haya sido te invito a buscar la ayuda de un(a) profesional de la Psicología, para que con su ayuda hagas un replanteamiento de tu vida y dejes salir el dolor que la violación dejó en tu vida.

Sobre todas las cosas es importante que tengas claro algo, y es que el hecho que hayas sido víctima de una violación no te hace menos ni diferente que las demás, y que toda la culpa y la responsabilidad es únicamente del hombre que la cometió.

Si los valores y principios en los que crees no te permiten ver la posibilidad de una interrupción, reconoce que lo primero y lo más importante es que vos estés bien para que lo demás funcione.

Habla con tus padres y hazles ver que es más importante el daño que vos sufriste que hacer proteger su reputación. Que al negarte su apoyo y respeto están justificando el hecho. Que necesitas que ellos estén con vos para que tu decisión sea la mejor, bien pensada y la que te cause menos dolor.

Ya rompiste el silencio al hablarlo, ahora haz respetar el derecho que como adolescente tenés para que se te haga justicia. (Piensa en la posibilidad que si hoy vos no lo denuncias, mañana otras puedan ser víctimas de él). Vos sos importante y tu cuerpo y vos valen mucho.

Lic. Karla Olivares Pérez
Psicóloga Integral

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