Más sobre la juventud emigrantre

Mauricio Puertompuerto@worldnet.att.net Comentario:Como una persona relativamente joven (30 años) que salió de Nicaragua al principio de los años 80 a raíz del triunfo sandinista, me identifico con los deseos de la mayoría de mis compatriotas de salir de un país donde no hay oportunidades de progreso y superación. Tristemente, hemos presenciado gobiernos sucesivos que continuan […]

Mauricio Puertompuerto@worldnet.att.net

Comentario:Como una persona relativamente joven (30 años) que salió de Nicaragua al principio de los años 80 a raíz del triunfo sandinista, me identifico con los deseos de la mayoría de mis compatriotas de salir de un país donde no hay oportunidades de progreso y superación. Tristemente, hemos presenciado gobiernos sucesivos que continuan los malos hábitos los cuales necesitamos eliminar de nuestra cultura politica. Actos de corrupción a los más altos niveles, nepotismo, revanchismo, faccionalismo son los que dominan el clima político.

La actitud entre las clases gobernantes sigue siendo una que data de los tiempos coloniales, el patrón mandando desde la hacienda y los peones en los campos. Este se repite hoy cuando nuestros gobernantes se reparten poderes, se otorgan altos salarios y beneficios e irrespetan las leyes cada vez que no les son convenientes.

Con este ejemplo de nuestros líderes, la lección que la juventud aprende es que el gobierno es un instrumento para acumular riquezas. No existe el espíritu de servicio a la patria, más bien una actitud de que el pueblo esta para servir a los gobernantes.

Esta voluntad de servir fue expresada mejor por el presidente norteamericano John F. Kennedy en su discurso inagural cuando retó a la juventud de ese país que «no preguntes qué puede hacer la patria por tí, pregunta qué puedes hacer tu por ella». Este espíritu de sacrificio fue seguido por una rectitud moral a la cual la juventud idealista respondió con entusiasmo. Desafortunadamente en nuestro país el ejemplo que nos dan nuestros gobernantes son chinampazos, reparticion de puestos, exclusión de candidatos calificados e ineptitud en general.

Viendo todas esas calamidades y alienados por las cupulas políticas, la juventud no ve otra solución que divorciarse de esa realidad.

Afortunadamente, el pueblo de Nicaragua es trabajador, sacrificado y orgulloso. El problema es la clase gobernante que, como dijo Abba Ebban el otrora canciller israelí del liderazgo palestino, no pierde una oportunidad para perder oportunidades. Esa es la triste realidad de nuestra patria y sus gobernantes.

  

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