Los Cementerios son conocidos no solamente como lugares para sepultar a personas fallecidas, sino también suelen ser denominados “Remansos de Paz” o “Lugares de Eterno descanso” para los deudos, amigos o personas que pasaron a mejor vida.
Todos los años, el 2 de noviembre entraña un profundo significado para el pueblo nicaragüense y otros pueblos de la América Indo.Hispana, pues dedicamos parte de ese día para visitar, orar, limpiar y enflorar las tumbas de nuestros seres más queridos. Es un día para hacer memoria de sus cualidades, fortalezas, triunfos, virtudes y vicisitudes que experimentaron en vida; e incluso recordar quiénes fueron aquellas personas cuyos nombres personales o familiares se observan en otras sepulturas cercanas.
Este año mi familia que me acompañó en tan espiritual visita, de recogimiento y oración, sufrimos el desagradable impacto de encontrar la tumba familiar violada, y hasta algunos restos humanos esparcidos en el interior.
No fue la excepción, pues noté que otras sepulturas habían recibido tan ignominioso tratamiento.
Pensamos en el tipo de delincuencia que llevó a cabo acciones de tan baja naturaleza; gente carente de los más elementales valores, principios e irrespeto al ser Humano en ese estado de permanente descanso, pues a todas luces es delictivo y execrable tratar de robar e incluso desmembrar a personas que viven el sueño eterno de la muerte. Uno de los jovencitos que ese día ejercían el oficio de “Lavatumbas” trató de explicarme que habían vecinos que efectuaban tan desventurada labor, en la búsqueda de encontrar algún objeto de valor en los restos sepultados, acciones que además de violar leyes penales y sociales ofenden profundamente nuestros íntimos sentimientos.
Pero también razonamos sobre la falta de vigilancia de nuestros grandes cementerios públicos. Periódicamente o cuando enterramos un familiar, se cancela en la oficina del Cementerio, Alcaldía que corresponda, el impuesto anual por tenencia de Lote; y ni que decir que los miles de lotes que forman parte de los Cementerios son generadores de impuestos de considerable cuantía.
Lamentablemente parece haber muy poca asignación para vigilar la integridad de las tumbas ante este tipo de delincuencia. Nos retiramos muy conmovidos ante lo visto y la impresión recibida; y otras muchas personas que como nosotros ese día visitamos el Cementerio Occidental de Managua, censuramos la degradación humana imperante en grupos sociales. Solicitamos a las autoridades civiles y/o de policía conjuntamente, eliminen esta barbarie de delito, para que al menos nuestros difuntos disfruten de un sueño celestial y una verdadera paz eterna.
Lic. Sergio Maltez Rivas
Tel.: 2660108.