LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

En defensa de mi amigo Pedro

Mario Lovo

Antes que todo debo decir que no tengo el honor de ser abogado en Nicaragua. Por lo tanto no me atribuyo el hecho de poder representar a nadie en mi país de origen. Pronto lo seré, sin embargo, y podré trabajar al lado de mi padre en nuestro querido Ocotal. Pero sí soy abogado en Estados Unidos y aquí he dedicado mi vida profesional a trabajar por nuestros hermanos. Con los pocos conocimientos que he adquirido en este país quisiera defender a mi amigo Pedro Solórzano Castillo. El Pedro de los managuas, al que le tiraron la raya y más bien tiene a raya a los que lo adversan. Al Pedro que jugaba trompo donde los curas y me invitaba, junto con Martín, a comer quesillos hechos por la Ercilia Aguilar, pues sabía, sin decírselo, que yo vivía solo (mis padres vivían en Ocotal) y frugalmente en el Barrio Larreynaga con mi tía Celina Salvatierra. El Pedro intuitivo, violetero, sensible, con más y mejores argumentos que aquellos que se jactan de ser incaístas. A ese Pedro, amigo de ricos y pobres, y a mi manera, lo defiendo yo hoy.

Hoy se le achaca a Pedro el haber indirectamente participado en ciertos contratos a favor de Solectra, una empresa de su familia, durante su período como concejal. Los que lo atacan, ignoran, sin embargo, que Pedro actuó siguiendo el consejo expreso del Contralor Agustín Jarquín Anaya y puso sus acciones en fideicomiso. En este país el fideicomiso es más o menos equivalente a un “blind trust” y es una figura muy usada para evitar conflicto de intereses. Cuando el contralor Jarquín emitió su consejo, él era la única autoridad en todo el país, competente para emitir una opinión al respecto. En este país eso es lo mismo que pedirle una opinión privada (“private ruling”) a la Procuradora de Justicia o al Comisionado de Rentas Internas. Aquí Pedro no hubiera tenido que hacer nada más, máxime cuando no hubo ganancia personal. Además, Pedro ratificó su decisión al acudir ante una Juez local, la cual rubricó, tácita o expresamente, la figura del fideicomiso. Los enemigos de Pedro hoy alegan que la figura del fideicomiso no existe. Asumiendo, arguyendo, que ese es el caso, Pedro tiene una completa defensa pues hizo exactamente lo que la máxima autoridad encargada de velar por el buen manejo del patrimonio nacional le aconsejó. Aquí en este país, Pedro esgrimiría la “Doctrina de Estoppel” y seguramente saldría airoso.

Estoppel es una vieja máxima anglosajona, hija del “Common Law” (“ley común”), que dice: “Una parte o persona está precluida de reclamar un derecho a otra parte o persona quien estaba autorizada para confiar y seguir el consejo emitido por la parte anterior cuyo consejo fue seguido y actuado de acuerdo al mismo”. (Balck’s Law Dictionary p. 551; 1991). Más claro ni el agua. Pedro obedeció el consejo del Contralor Jarquín. Hoy nadie puede negar la validez de ese acto. Los actuales contralores, como sucesores, hoy no pueden negarse a obedecer la autoridad de Agustín Jarquín simplemente porque políticamente no les conviene. El decir que el fideicomiso no existe es simplemente desnudarse ante el mundo como hijos del pacto, embriones bicéfalos sin ninguna autoridad moral. El consejo emitido por Jarquín tiene valor precedencial (es “binding”) en cualquier parte del mundo. Si realmente el fideicomiso como tal no existe, su substancia es de carácter universal y su precepto puede ser implícitamente aplicado en cualquier sistema judicial.

A aquellos que alegan que Pedro se enriqueció, pues las acciones supuestamente subieron de valor, se equivocan. Pedro no hubiera podido, por ejemplo, obtener un préstamo usando esas acciones como garantía puesto que el colateral no lo controlaba él sino que su hermano, al quien Pedro le endosó sus acciones. Finalmente, los que alegan que Pedro hubiera vendido o donado sus acciones; no se les haya acomodo. Por un lado lo rayan, lo inhiben y le niegan toda oportunidad de figurar políticamente. Por otro quieren que sea político toda la vida porque solamente así se puede justificar el hecho de haber tenido que renunciar a sus acciones a perpetuidad.

Bueno por hoy es todo. Gracias y acuérdense de que si piensan tener a Pedro debajo de una piedra no van a poder porque ya les dije antes, no lo conocen.

*El autor es jurista y vive entre Miami, Florida y Las Nubes, Nicaragua.  

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