Se sirvió en nicaragua y en bandeja de plata un trozo más del pacto – pastel libero sandinista al permitirles a los frentistas tomar las riendas de la capital, la mayor parte de los municipios y cabeceras departamentales del país; estas elecciones municipales han representado no sólo un voto castigo a los síndromes caudillistas dedocráticos de los gobernantes actuales que, servilmente alimentados en sus municipios se han hecho creer que no necesitan de los votos de los liberales de segunda como llaman a los liberales sin apellido, ni mucho menos necesitan para derrotar al frentismo los votos de los partidos débiles como se han jactado de los conservadores.
La victoria electoral del sandinismo representa peligrosamente un mal necesario difícil de digerir que ha dejado un sabor agridulce, ya que gracias a la desatinada e inverosímil percepción balbuceante del gobernante de turno que ha brindado la oportunidad una vez más a las tinieblas para llenar de incertidumbre a la luz de la democracia que tanta sangre y dolor costó conquistar. En Nicaragua tradicionalmente la derecha ha decidido las elecciones y esta vez no ha sido la excepción ya que al votar por los conservadores o abstenerse de cualquier forma permitió llevarse el botín mayor a los socios sandinistas. ¿Lección necesaria o castigo divino?
Juan Ramón Zavala Ponce
Ocotal, Nueva Segovia.