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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Se venden para comprar el alimento de sus hijos

La mayoría afirma que se dedica a esa vida debido a la falta de empleo y para poder alimentar a sus hijos Euclides Cerda Calero – Especial para LA [email protected] JINOTEPE.- Unas 300 mujeres trabajadoras del sexo, en su mayoría jovencitas entre 17 y 20 años, se movilizan en busca de clientes en calles, parques […]

  • La mayoría afirma que se dedica a esa vida debido a la falta de empleo y para poder alimentar a sus hijos

Euclides Cerda Calero – Especial para LA [email protected]

JINOTEPE.- Unas 300 mujeres trabajadoras del sexo, en su mayoría jovencitas entre 17 y 20 años, se movilizan en busca de clientes en calles, parques y lugares de mayor afluencia de las ciudades de este departamento, sin control alguno de las autoridades del MINSA.

Las jovencitas e incluso niñas hasta de 13 años se dedican a esta actividad a cualquier hora del día y cobran por sus servicios entre 30 y 50 córdobas, lo que según ellas no les permite ni comprar un segundo vestido para desempeñar mejor su trabajo.

Muchas dicen que se metieron al negocio por el maltrato que recibían de sus maridos o compañeros, quienes ni siquiera les daban para la manutención de sus hijos y porque siempre llegaban a la casa en estado de ebriedad y en ese estado les propinaban tremendas palizas. A una jovencita que llamaremos Juana Jiménez, de 17 años, cuyo lugar preferido para buscar clientes es el parque de Jinotepe, dijo que se casó con un hombre que “sólo palo me daba. Cada vez que le pedía dinero o comida, me respondía con golpes. Entonces decidí meterme a la prostitución”.

“Estoy un poco nueva en este trabajo, apenas seis meses, pero me siento mejor. La vida que llevaba a la par de mi hombre, era una vida de perro”, sostuvo.

Juana explicó que sólo por el hecho de ejercer la prostitución hay hombres que las discriminan. Además del maltrato, en algunas ocasiones han tratado de violarlas abordo de los vehículos o bien las dejan abandonadas en las carreteras cuando ellas se resisten a hacerle extravagancias a los clientes.

“Aunque soy una prostituta, eso no quiere decir que me van irrespetar y obligarnos a hacer todo lo que ellos quieren. También recordemos que somos mujeres y necesitamos que nos respeten y nos digan cosas bonitas en el oído, pero no una vulgaridad”, agregó.

A la falta de trabajo atribuyen también su problema de prostitución, “pues si hubiera empleo siquiera de doméstica, nosotras nos vamos y de seguro abandonamos estos penosos sitios que frecuentamos”.  

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