Demi Moore, irreconocible

La que fuera la actriz más sexy de Hollywood está acabada físicamente. Luce enferma y se dice que ha recaído en sus problemas de bulimia y adicción al ejercicio que acabaron con su matrimonio hace dos años. Estas fotos revelan su desdicha En 1996 todos los hombres del mundo soñaron con tenerla en su cama […]

La que fuera la actriz más sexy de Hollywood está acabada físicamente. Luce enferma y se dice que ha recaído en sus problemas de bulimia y adicción al ejercicio que acabaron con su matrimonio hace dos años. Estas fotos revelan su desdicha

En 1996 todos los hombres del mundo soñaron con tenerla en su cama después de verla desnudarse en Striptease. Y es que a ella le encantaba desnudarse, como también lo hizo, embarazada de ocho meses, para la portada de la revista ‘Vanity Fair’, en la que, incluso a punto de dar a luz se veía sexy y provocativa. Luego apareció con un diminuto bikini en el ‘Show de David Letterman’, a quien le bailó de manera insinuante, y el mundo masculino se rindió a sus pies.

Su espectacular figura atlética impactó. Era la más sexy, la más deseada. Su cuerpo sin un gramo de grasa, totalmente tonificado y curvilíneo fue el producto de una cirugía de aumento de busto y de miles de horas de gimnasio. Fue tal el éxito de su figura que desde entonces Demi desarrolló una adicción al ejercicio, que desencadenó más tarde de una bulimia.

Ahí comenzaron sus problemas con Bruce Willis, quien no soportó más una mujer obsesiva, enferma, cuyos desórdenes alimenticios la volvieron irritable e intolerable. Se habló también de infidelidades y de un affaire de ella con Leonardo DiCaprio.

En junio de 1998 la ‘pareja perfecta’ del mundo del espectáculo anunció su “separación amigable”.

Mientras Bruce Willis rápidamente reencontró el amor en los brazos de María Bravo, una millonaria financista española, Demi hizo un par de películas sin éxito y comenzó a alejarse de las cámaras.

Desde entonces poco o nada se supo de ella. Hasta hoy, cuando se conocen estas fotos en la que parece otra. Ya no muestra su cuerpo, ahora lo cubre con ropas amplias, que no ocultan del todo su extrema delgadez. Luce demacrada, pálida y descuidada, lo que ha llevado muchos a especular sobre una posible reincidencia de sus problemas alimenticios. De hecho, muchos aseguran que ahora Demi es víctima de la anorexia nerviosa.

Lo que está claro es que la actriz está cansada de las luces y el estrellato. Después de su separación se mudó a un pequeño pueblo en el estado de Idaho, donde vive aislada del mundo de Hollywood. Según los vecinos, la nueva Demi pasea por el pueblo como cualquier madre de familia, a sus hijos, y haciendo el mercado en sudadera y sin maquillaje.

Esta increíble transformación demuestra que las estrellas que el cine nos vende pueden ser tan efímeras como el éxito de una película. Y deja claro también que las celebridades son tan humanas como sus seguidores, y que a pesar de la fama y el dinero, sus tristezas y debilidades son tan reales, que la diva más sexy del planeta se puede convertir en una mujer común y corriente de la noche a la mañana.

De la fama al anonimato

Demi Moore era la Reina de Hollywood. Ella y Bruce Willis eran la pareja más cotizada, la que más ganaba y , aparentemente, la más feliz. Con sus tres hijas formaban la familia modelo. Demi imponía la moda: si se rapaba la cabeza miles de mujeres lo hacían. Si se veía musculosa todas corrían al gimnasio. Era el símbolo sexual, la mujer ideal, la esposa envidiada. Hoy se consuela junto a Oliver Whitcomb, un profesor de artes marciales, con quien pasa recluida en un pequeño pueblo en Idaho.

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