- Declaración de Espinosa Villarreal alteró los ánimos en los tribunales
Janelys Carrillo Barrios [email protected]
La reunión previa que la Jueza Flavia Solís Montiel sostuvo con el mexicano Oscar Espinosa Villarreal, minutos antes de que éste rindiera su declaración, fue ampliamente criticada por procuradores y abogados que supieron del singular encuentro a puerta cerrada.
Espinosa Villarreal, cuyo gobierno solicitó provisionalmente su extradición para que responda por el supuesto peculado que cometió en el país azteca por 45 millones de dólares, llegó muy temprano ante la judicial con quien se reunió por casi veinte minutos.
La juez negó haber tenido una “encerrona” con el ex ministro de Turismo de México, y aseguró que más bien y para evitar suspicacias, no atendió la petición que éste y su abogado Yalí Molina le hicieron, para que no permitiera la cobertura periodística de su declaración o “interrogatorio de identificación”.
Solís Montiel explicó que decidió no atender la petición del mexicano porque también consideró el derecho a informar de los periodistas y el principio de libertad de información que existe en el país.
La presencia de Espinosa Villarreal causó revuelo entre los visitantes y trabajadores del complejo judicial, muchos de los cuales salieron de sus judicaturas para verlo pasar esposado y rodeado de oficiales de la Brigada Especial.
Dentro del Juzgado Tercero de Distrito del Crimen, a la conmoción se unió la alteración de los ánimos, pues la judicial quería hacer su trabajo sin obstruir el de los medios de comunicación, cuyos periodistas, fotógrafos y camarógrafos querían obtener el mejor ángulo, en un espacio de cinco metros cuadrados, aproximadamente.
La agitación del momento casi provoca el arresto del abogado Róger Carrasco por orden de Solís Montiel, quien en repetidas ocasiones le pidió que bajara la voz, que disminuyó hasta que la juez ordenó a dos policías que lo expulsaran.