LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

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14
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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Presupuesto 2001: Más de lo mismo

Para la sesión de hoy de la Asamblea Nacional, al final de la Legislatura de este año, está programada la discusión y aprobación del Presupuesto General de la República para el año 2001. Por parte del Frente Sandinista no se espera ningún cuestionamiento serio a la propuesta del Ejecutivo, salvo alguna que otra protesta cosmética. Para todo efecto práctico, el Presupuesto para el próximo año es, simplemente, más de lo mismo.

Tal como se ha informado, los ingresos totales esperados ascienden a 8,507 millones de córdobas, mientras que los gastos totales serán del orden de los 14,276 millones, haciendo que el déficit fiscal —que es el exceso de gastos sobre los ingresos— sea de 5,769 millones de córdobas. Ese déficit, al igual que en años anteriores, será financiado, mayoritariamente, con recursos externos provenientes de préstamos y donaciones. Las donaciones se esperan del orden de los 2,065 millones de córdobas, y que el flujo neto de préstamos del exterior alcance los 2,095 millones de córdobas. El resto del déficit, 1,609 millones, se estima que será cubierto con el producto de la venta parcial de Enel que se hizo este año.

Como podemos ver, el Gobierno de Nicaragua sigue “viviendo al fiado”, como se dice popularmente. Gasta mucho más allá de sus posibilidades reales. Para ilustrar mejor el caso, podemos imaginarnos a un padre de familia que, para mantener el estándar de vida acostumbrado, en vez de ser más ahorrativo y de trabajar más y mejor para ganar más dinero, recurre año con año a solicitarle préstamos a los amigos, a pedir dinero regalado a los parientes ricos, y a vender las propiedades que le van quedando. Sin lugar a ninguna clase de dudas pensaríamos que ese padre de familia es un irresponsable. Pues algo parecido es lo que a nivel de nación nos está sucediendo.

El gran problema de Nicaragua es que produce muy poco. Eso se pone de manifiesto cuando se observa que para recaudar los ingresos totales del Presupuesto, que son apenas el 59.5 por ciento de los gastos totales, la carga fiscal tiene que ser del 24 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) estimado para el 2001, lo cual nos indica que nuestro nivel de producción es sumamente bajo y que seguimos manteniendo una de las cargas fiscales más altas de América Latina.

Los datos del Banco Central revelan que el PIB —que es el total de la producción de bienes y servicios del país en un determinado período—, ascendió en 1999 a 26,782 millones de córdobas, mientras que el consumo total (público y privado) del mismo año, fue de 30,055 millones. Eso quiere decir que el ahorro nacional es negativo, y que no sólo financiamos con recursos externos las inversiones sino que también el consumo mismo.

Una situación así sólo es sostenible mientras los países ricos y la comunidad financiera internacional estén dispuestos a continuar apoyando a Nicaragua. Pero nuestro país no debería apostar a tal posibilidad indefinidamente. De ahí que se hace absolutamente necesario que el gasto público —especialmente el gasto corriente— se ajuste más a la realidad, y que los recursos que se obtienen del extranjero, ya sea en forma de donaciones o en calidad de préstamos, sean usados en obras de apoyo a la producción y no en edificios ostentosos ni en carreteras particulares.

En todo caso, la verdadera solución para Nicaragua está en aumentar su capacidad productiva. Para eso es urgente remover todas las barreras reales a la inversión (excesiva carga de impuestos, trabas burocráticas, corrupción administrativa, inseguridad jurídica y pública, incertidumbre política, etc.), que es de donde se deriva la producción y el bienestar nacional. No podemos olvidar ni por un solo momento, que la inversión abundante y sostenida únicamente se da en países en los que las leyes y la propiedad privada se respetan de verdad, y en donde existen poderes judiciales que condenan y castigan a quienes transgreden las leyes e irrespetan la propiedad privada.  

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