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El agua y su forma natural sostenible de producción es el elemento esencial para la factibilidad del proyecto del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua, por lo que el proyecto prevé necesario destinar un pequeño porcentaje de la inversión para garantizar la operación de la ruta que comunique el Pacífico con el Caribe.
La mitigación del impacto ambiental desde el punto de vista de sus aguas, suelos, bosques y los otros elementos del ecosistema intervenido y el deterioro progresivo de esos recursos, sería, según el estudio preliminar de la Comisión de trabajo del Canal, una de las consideraciones que determinarán la factibilidad económica y técnica del proyecto.
“Mediante estímulos económicos y la adopción de técnicas sencillas, se lograría convertir a la población asentada en el área del proyecto, de pobres campesinos destructores que queman y talan anualmente los bosques para poder escasamente sobrevivir, en beneficiados productores de servicios ambientales”, explica Arturo Harding, presidente de la Comisión.
VENTAJA DE RIVAS
Según el estudio, el istmo de Rivas ha sido reconocido desde los primeros estudios canaleros en el siglo XIX como el lugar más conveniente para establecer una comunicación acuática entre el lago de Nicaragua y el Pacífico, porque además de ser angosto, ofrece la parte más baja de la línea divisoria continental entre Alaska y Patagonia.
Si bien el estudio analiza las zonas de vida, ecosistemas y biodiversidad, no establece a profundidad los riesgos para la fauna del lago de Nicaragua, aunque consideran que es posible la ampliación de nuevos habitats acuáticos con fines de conservación, recreación, pesca, investigación biológica, ecoturismo y otras opciones para genera energía localmente.
SUSTENTABILIDAD AMBIENTAL PREVISTA
La viabilidad del proyecto, por su naturaleza, necesita de la sustentabilidad ambiental y el proyecto propone varias acciones:
– Detención del avance de la frontera agrícola y de la colonización en la zona húmeda del sureste.
– Suspensión de talas y quemas en todo el territorio del proyecto.
– Planificación ordenada del uso del suelo, tanto para fines agropecuarios como habitacionales
– Conservación de áreas protegidas y su biodiversidad en el área vecina al trayecto y aquellas ubicadas alrededor del Lago de Nicaragua.
– Monitoreo y control permanente sobre los procesos de sedimentación y contaminación de las aguas intervenidas por el proyecto, incluyendo sus respectivas cuencas, embalses naturales y artificiales.
– Diseño de infraestructuras del proyecto, minimizando impactos ambientales.