- La venta de Enitel fue un fracaso
para el Gobierno que sólo sintió
alivio con la
venta de Enel
Noel Hernández Ramos [email protected]
El 11 de septiembre el Estado recibió un golpe fuerte tras el fracaso en la venta del 40 por ciento de las acciones de Enitel.
Para entonces la Junta Directiva de la empresa tuvo que declarar desierta la licitación de las acciones, pues la oferta fue inferior al precio base establecido para la venta, que se fijó en 79 millones de dólares.
Las empresas que participaron en este proceso de privatización fueron France Cable and Radio S.A. (subsidiaria de France Telecom) e Innovación en Telecomunicaciones y Tecnología S.A. de CV (Inteltec) en consorcio con Avantel (subsidiaria de Banamex y MCI Worldcom).
Sin embargo, sólo France Telecom, de origen francés, decidió presentar oferta de compra el día de la licitación, con una propuesta de 63 millones 155 mil dólares, mientras que la empresa mexicana Avantel decidió no presentar oferta.
Con este proceso el Estado sumó tres intentos fallidos de privatizar la empresa de telecomunicaciones. Hasta ahora la Junta Directiva de Enitel no se ha pronunciado sobre un nuevo proceso de licitación, por lo que el futuro es aún incierto.
VAIVENES EN LA VENTA DE ENEL
Las autoridades de Enel recibieron una de cal y otra de arena, porque el proceso de privatización de la empresa de electricidad obtuvo éxitos con la venta de las empresas de distribución eléctrica Disnorte y Dissur, en cambio fracasó con la venta de las plantas de generación térmica.
Las dos empresas de distribución fueron licitadas el 12 de septiembre, ambas se vendieron a la empresa española Unión Fenosa, que pagó 115 millones de dólares por el 95 por ciento de sus acciones.
RECURSOS RETARDAN PROCESO
Para frenar los procesos de privatización, los trabajadores de Enel, así como la bancada del Frente Sandinista, introdujeron dos recursos por inconstitucionalidad contra el proceso ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
Los efectos se vieron el 10 de septiembre con el fracaso del proceso de licitación de las empresas de generación térmica Gecsa y Geosa. Los recursos fueron rechazados por la CSJ diez meses después.
