Migdonio Blandón
Los laicos que a través de sus homilías han conocido a nuestro ilustrísimo homenajeado Monseñor Jorge Solórzano; y de manera especial para quienes habiendo sido sus modestos colaboradores en la Iglesia de la Arquidiócesis de Managua, ha sido de gran satisfacción que ésta por S.E.R. Cardenal Miguel Obando y Bravo, el 13 de julio pasado, en representación de la Santa Sede, reconocidos sus méritos, haya sido elevado al Episcopado; y con especial solemnidad nombrado Obispo Auxiliar de esta Arquidiócesis.
Los católicos sabemos que la Iglesia, Cuerpo de Cristo en la Tierra, de la que por su gracia formamos parte, su cabeza visible es el Obispo de Roma, por haber sido dicha ciudad, la sede hace casi veinte siglos de San Pedro, designado por Cristo su sucesor; y que con los otros apóstoles y mártires, han sido bases sólidas de la Iglesia, que desde su inicio nos ha traído el mensaje de salvación de nuestro Redentor; y bajo el influjo divino, han venido con sus sucesores el nombramiento de nuevas diócesis episcopales.
Así los obispos de las distintas diócesis, tienen autoridad delegada para la creación de seminarios, donde mediante estudios avanzados y especial disciplina se forman los jóvenes con vocación religiosa, desde el diaconado hasta la ordenación sacerdotal, siendo que los obispos, son las vértebras vivas, que con la médula y nervio de la doctrina cristiana integrando el sacro cuerpo, por la gracia de Dios en la fe, circula y se expande la doctrina cristiana llevando la fórmula de vida plena y trascendente a todo el que quiera vivirla.
Hace hoy cinco meses completos de la ordenación episcopal de Monseñor Jorge. Ese día al felicitarle me dijo que escribiese algo sobre el Episcopado, cosa que sin conocer bien el tema, me pareció difícil. Sin embargo, aún con mis limitaciones y desde mi ubicación laical en la Iglesia, por la gracia de la fe que el Señor nos la da si con humildad la pedimos, he llegado al convencimiento, que integrados a su Iglesia con su ayuda todo lo podemos; por lo que con ese ánimo y con el fin de complacerle, he preparado estas empíricas líneas aprovechando el modesto homenaje que como laicos de distintos movimientos cristianos le estamos ofreciendo.
El episcopado, en general, diseminado en el mundo católico, es formador de nuevas células cristianas; y con la creación de seminarios y sobre todo con su ejemplo; son base primaria de la formación sacerdotal. A la vez, debe considerárseles padres espirituales de los fieles católicos de las distintas diócesis que unidas en la fe, por su gracia y amor infinito ha querido estemos integrados, para que ellos como tutores nos enseñen a caminar unidos en pos del Señor; y en la diversidad viviendo a plenitud, al llegar al final, habiendo cumplido nuestra misión como Dios manda, El nos lleve con los bienaventurados.
Creyendo haber complacido en parte a Monseñor Jorge, me permito instarles a que en comunión eclesial esta Navidad sepamos aprovechar los últimos días del Año Santo y del milenio, para que alcanzando las bendiciones del Altísimo, como miembros vivos de su cuerpo, integrados cabeza, vértebras y células, haciendo la voluntad de Dios vayamos guiados por Su Santo Espíritu al llamado de Su Santidad Juan Pablo II a la nueva evangelización, llevándola de parcela en parcela hasta los confines del mundo, haciendo una valla invencible a la era secular que nos invade.
El Señor nos ha prometido que las fuerzas del mal no prevalecerán contra su Iglesia; y también ha dicho que ha de estar con nosotros todos los días de nuestra vida. Todo está en que con humildad decididos nos acerquemos a El. En la comunión con los hermanos, y sobre todo en la Eucaristía si le buscamos, a diario lo encontramos. De manera especial este Año Jubilar con que Su Santidad otorgándonos indulgencias nos ha propiciado que aligeremos la carga dejando a la vera del camino, rencores y resabios del viejo siglo; y así con la intercesión de María y dejando atrás esa pesada carga, avancemos jubilosos al siglo XXI, llevando sólo lo positivo para vivir como Dios manda.
* El autor es laico, miembro de EDUQUEMOS.