La alianza de la izquierda

Soy enfermera y como tal, fui miembro activo del EPS, he estudiado y recibido cursos en Cuba y he sido sandinista desde mi temprana juventud, nunca he participado de las estructuras partidarias, pero sigo siendo simpatizante. Ahora, creo que los sandinistas debemos reflexionar, ante la posibilidad que nuestros adversarios de la derecha, liberales y conservadores, […]

Soy enfermera y como tal, fui miembro activo del EPS, he estudiado y recibido cursos en Cuba y he sido sandinista desde mi temprana juventud, nunca he participado de las estructuras partidarias, pero sigo siendo simpatizante. Ahora, creo que los sandinistas debemos reflexionar, ante la posibilidad que nuestros adversarios de la derecha, liberales y conservadores, se estén uniendo en uno solo, para enfrentarnos en las próximas elecciones del 2001. Una coalición de esa clase puede derrotar nuestra fórmula, aunque ésta vaya encabezada por nuestro caudillo permanente Daniel Ortega.

A través de nuestra historia hemos ido reflexionando, preparándonos y modernizándonos, para regresar al poder.

Ya dimos la primera muestra de nuestro empeño al ganar las elecciones municipales, principalmente en Managua, en donde juntamos esfuerzos del FSLN con el Movimiento Sol de Herty Lewites, obteniendo el resultado que nos ha entusiasmado y con el que hemos roto el maleficio de la derrota. Aunque es cierto que hemos gobernado desde abajo, gracias a las tácticas y estrategias que ha utilizado nuestra dirigencia, para imponerse desde el propio inicio al gobierno de doña Violeta y Toño, con el Protocolo de Transición y, en el actual, con las convenientes negociaciones y reformas constitucionales orquestadas para nuestro beneficio por el general Ortega y el Dr. Jaime Morales, que nos catapultaron a posiciones de fuerza y consolidación de nuestras estructuras.

Antes de establecer estrategias de campaña, debemos arreglar nuestra casa. Son demasiadas ya las aguas de nuestro río que se han ido y se siguen yendo a otros cauces. Para lograr el triunfo total es necesario abrir nuestra organización para que se integren nuevamente esos que se han ido por pequeñeces, ambiciones personales, indisciplina por no querer aceptar a nuestro líder Daniel como candidato.

Le damos gracias al general Humberto Ortega por sus declaraciones que nos llaman a la unidad y al respeto de nuestras actuales e históricas estructuras organizativas.

Por eso es que debemos hacer un llamado patriótico y revolucionario a esos líderes, algunos también históricos, como el general Joaquín Cuadra Lacayo, que vuelva a su redil, su lugar lo espera. Para alcanzar las más altas posiciones no tiene que andar mendigando en la derecha, porque aquí su gente lo quiere al igual que a Carlos Guadamuz, que debe volver a su Radio Ya, en la que tanta buena labor ha realizado por los pobres de Nicaragua, además de las formidables campañas y comentarios radiales que mantenía a favor de nuestra organización política.

Así también hacer que regresen los compañeros Sergio Ramírez Mercado y su valiente grupo; Carlos Tünnermann, Carlos Fernando Chamorro, Alejandro Serrano C., Roberto Argüello Hurtado, estos dos últimos que consolidaron el poder judicial en torno al sandinismo, todos ellos le dieron prestigio a la revolucionaria administración de los 80.

Los comandantes José González y Dora María Téllez, Mónica Baltodano y todos los demás que se me olvidan y que por una razón u otra, se han retirado; esta es la hora de juntarnos, de reafirmar nuestra vocación de vanguardia revolucionaria, ocupando cada cual la posición que le corresponde con disciplina y obediencia, por el bien de la nación y del FSLN.

Pero insisto, en que todos los esfuerzos deben dirigirse a lograr la alianza de la izquierda, sólo así lograremos el triunfo.

Para mí, una fórmula ganadora sería Daniel, acompañado del Gral. Joaquín Cuadra como candidato a vicepresidente; ojalá y se dé.

Xiomara Romero

Enfemera sandinista.