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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Una pareja llora amargamente al identificar a un pariente muerto en Santa Tecla, El Salvador.

“No pararé hasta hallar a mi niño”

Desgarrador relato de una madre que perdió a su hijo en San Salvador, sepultado por una avalancha de tierra Sobrevivientes pelean y se arrebatan bolsas con cadáveres para comprobar si ahí viene un familiar Niko Price (AP) SANTA TECLA, EL SALVADOR.- La modista ya no duerme. Día y noche espera afuera del cementerio a los […]

  • Desgarrador relato de una madre que perdió a su hijo en San Salvador, sepultado por una avalancha de tierra
  • Sobrevivientes pelean y se arrebatan bolsas con cadáveres para comprobar si ahí viene un familiar

Niko Price (AP)

SANTA TECLA, EL SALVADOR.- La modista ya no duerme. Día y noche espera afuera del cementerio a los camiones que traen los cadáveres en descomposición y pedazos de cuerpos para sepultarlos en una fosa común.

Cuando llegan, ella se prepara, pelea por un lugar entre las decenas de otros sobrevivientes, y mira adentro de las bolsas negras de basura para examinar su horripilante contenido.

Ana Alicia Martínez busca a su hijo. “Yo lo esperaré’’, dice. “Hasta que lo encuentre no me doy por vencida’’.

El cementerio, al igual que la morgue improvisada cerca del barrio Las Colinas donde un deslave impulsado por un terremoto mató a centenares de personas, está lleno de gente como Martínez, desesperados por encontrar los cadáveres de sus seres amados.

La mayoría no duerme y apenas come. Algunos dicen que sería un insulto a sus muertos si descansaran antes de encontrarlos.

Para muchos esa misión se ha convertido en una obsesión. Dicen que no podrán sanar sus heridas hasta que los encuentren.

“Se necesita la satisfacción de verlo por última vez. De platicar con él. De decir adiós’’, dijo Martínez en referencia a su hijo, José Rodolfo, de 10 años. “Al menos darle una sepultura cristiana, tener a donde ir a visitarlo.’’

El sábado por la mañana, Martínez fue al banco y pidió a José Rodolfo que la acompañara. Pero él prefirió ir a la casa de un vecino a jugar Nintendo. Minutos después, un terremoto de magnitud 7.6 sacudió el país, provocó un deslave que sepultó al barrio y mató a cientos de personas.

Martínez se fue corriendo para buscar a su hijo. Los rescatistas descubrieron los cadáveres de sus amigos, pero no hallaron el de José Rodolfo. No estaba en los hospitales, y la morgue no tenía su cuerpo.

“FRAGMENTOS DE CUERPOS”

Decidió ir al cementerio, donde trabajadores municipales lanzan los cuerpos sin identificar, Martínez se junta a los demás en su alrededor.

“¿Cuerpos de niños vienen?’’, pregunta un hombre a los trabajadores.

“No, son fragmentos nada más,’’ le responde el trabajador a través de su tapaboca. “Algunos vienen casi a la mitad. Niños no vienen’’.

El trabajador sube una de las bolsas, y las mujeres tapan sus narices con pañuelos mientras el cementerio se impregna del olor a carne putrefacta.

“En este vienen unas piernas de mujer y unas piernas de hombre. Algunos vienen con pedazos de pantalón’’, expresó. “Pero adultos todos’’.

Los trabajadores arrojan las bolsas dentro de una fosa. Un sepulturero con una pala echa un poco de tierra en el hueco para cubrir las bolsas, las cuales ya están amontonadas.

“Es horrible, los pedazos que traen: manos, piernas, pies’’, dice Martínez. “Una mujer encontró a su hija, pero solamente la cabeza de la niña’’, agregó.

Decenas de personas esperan encontrar en la morgue improvisada a sus seres queridos. Aunque pocos se conocían antes del terremoto, ya son amigos.

Mientras tanto, en el cementerio, Martínez sigue esperando. Dice que su vida no puede volver a empezar hasta que encuentre el cuerpo de su hijo. Ni ha ido a su taller, donde acaban de terminar una orden de uniformes para una escuela primaria.

“Los uniformes de los niños ahí se quedan. Nadie vendrá por ellos’’, afirmó. “Porque todos los niños han muerto”.

MAS Y MAS MUERTOS

Los nuevos temblores registrados ayer en El Salvador provocaron más derrumbes en diferentes regiones del país, mientras continúa el rescate de cadáveres, sobre todo en Las Colinas, la zona más afectada por el terremoto del sábado pasado. El número de muertos por el seísmo asciende ya a casi 700, mientras que el de heridos se eleva a 2,538 y el de desaparecidos ronda los 500, según fuentes oficiales citadas por la agencia de prensa EFE.  

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