- Pasaron nueve meses en
prisión
Pedro Vindell M. – [email protected]
GRANADA.- Cuatro jóvenes procesados por el delito de robo con intimidación fueron absueltos por un tribunal de jurados, el martes.
Los indiciados Ricardo de Jesús Arévalo y Francisco Alvarez Montiel o El Mudo, por su discapacidad para hablar, enfrentaban acusación por el robo con violencia y secuela de lesiones en Roberto Lacayo Guerrero, representado por su abogado, Leopoldo Alberto Delgado Barquero.
Los abogados de la defensa de cada uno de los reos demostraron que todas las diligencias policiales fueron ilegales y arbitrarias y carentes de validez ante la Juez de Distrito del Crimen, María de los Ángeles Solano, a quien señalaron de dictar un auto de prisión “aberrante y monstruoso”, aún cuando no quedó plenamente demostrada la culpabilidad de los procesados.
Los defensores Luis Gabriel Orozco Sandoval, Guadalupe Valencia Mora, Julio César Cuadra y Valentín Barahona Mejía desvanecieron los argumentos del acusador Delagneau Barquero, demostrando que jamás existió una sola prueba en contra de los reos que guardaron nueve meses de cárcel en el Sistema Penitenciario Región Sur.
El acusador intentó evidenciar los hechos ocurridos un Viernes Santo, 22 de abril del año pasado, cuando su cliente Lacayo Guerrero fue agredido físicamente en horas de la medianoche en la carretera a Malacatoya, propiamente en la bajada del Instituto Tecnológico Nacional (Intecna), y despojado de su jeep marca Korando, de color blanco.
Lacayo dijo que esa noche estuvo ingiriendo licor en un bar del centro turístico, aunque entró en contradicciones al afirmar primero que fue en el restaurante Paola y posteriormente dijo que en el Bahía Tropical.
Además dijo que fue un solo atacante y en ningún momento aclararon los defensores, reconoció a los acusados.
El acusador pretendió durante el proceso demostrar que se comprobó el cuerpo del delito y la delincuencia de los reos, sin poder concluir dónde estaban las pruebas concretas ni establecer plena responsabilidad de los cuatro acusados.
Los defensores en sus consideraciones señalaron que tanto la Policía como la juez hicieron hablar a una persona con la discapacidad de la palabra, hasta hacerlo confesar que él y los otros tres habían sido los atacantes de Roberto Lacayo Guerrero.
Indicaron también la invalidez del uso del intérprete no profesional y que más tarde declaró como testigo, un ciudadano con retraso mental de acuerdo con certificaciones de una psicóloga.
Enfatizaron en todas las supuestas irregularidades policiales y judiciales y concluyeron que no se podía condenar a ninguno de los cuatro sin tener las suficientes pruebas legales.
Después de más de siete horas los jurados dictaron su veredicto absolutorio, lo que desató llantos y abrazos entre los reos y sus familiares y amistades que se mantuvieron durante toda la vista pública.