José Adán Silva [email protected]
El precandidato presidencial por el Frente Sandinista y Secretario General de ese partido, Daniel Ortega Saavedra, tiene fundamentada su estrategia electoral interna en base a “mensajes positivos para la población nicaragüense”.
El máximo líder dentro del Frente Sandinista, que con esta precandidatura aspira a postularse a su tercera campaña presidencial consecutiva, desde que asumiera la Presidencia de Nicaragua en noviembre de 1984, asegura que confía en que la población votante reconocerá los esfuerzos que hizo en los años de la revolución por sacar adelante a los pobres “a pesar de la guerra”.
En ese sentido, sus esfuerzos y esperanzas las basa en que los electores y todos los sectores votantes le den la oportunidad de gobernar Nicaragua sin guerra, “para que vean de lo que somos capaces por este pueblo”.
Su campaña para la consulta popular, asegura, la está costeando con fondos propios y en ella está desarrollando la imagen de un candidato sin confrontaciones políticas. La campaña está diseñada por uno de los miembros de la Dirección Nacional.
“No vamos a hundir más a este país con mensajes negativos, pero tampoco vamos a dejar de denunciar la corrupción y las injusticias”, dice.
“En Nicaragua ya no caben actitudes confrontativas, debemos unirnos todos para salir adelante”, dice, como parte de sus mensajes positivos a la población, a quienes dice ofrecer, en caso de ganar las primarias sandinistas, “proyectos sociales que den respuesta a la pobreza, a la desigualdad social y a la justicia”.
A sus 54 años, el precandidato originario de Chontales, tiene una figura política que punteó alto el año pasado entre las personalidades políticas que según, algunas encuestas, podrían competir por la Presidencia del país en las elecciones del 2001.
Su precandidatura ha causado controversias en una parte del partido que considera que sería erróneo lanzar a Ortega a una nueva campaña. Ortega es un símbolo dentro del sandinismo y se perfila como la opción número uno del FSLN para las elecciones presidenciales de este año.
Cuenta con el respaldo de las estructuras del partido, pero asegura no tener de su parte ninguna influencia para ganar las elecciones internas del FSLN. “Es un proceso limpio, transparente e independiente que están manejando de forma responsable los compañeros del Comité Electoral”.