Habla con él de tus temores

Estimada psicóloga: Estoy confundida, tengo 22 años y mi novio 26, él quería casarse conmigo lo que a mí me parece excelente, aunque tengo miedo convivir con alguien, a tenerlo cada día conmigo. Soy feliz porque él me trata bien es atento, cariñoso y muchas cosas más, pero siento que lleva las cosas muy rápido. […]

Estimada psicóloga: Estoy confundida, tengo 22 años y mi novio 26, él quería casarse conmigo lo que a mí me parece excelente, aunque tengo miedo convivir con alguien, a tenerlo cada día conmigo.

Soy feliz porque él me trata bien es atento, cariñoso y muchas cosas más, pero siento que lleva las cosas muy rápido.

Le dije que el próximo año nos casamos y él dice que después de tres meses de casados tengamos un bebé. Pienso que debemos esperar ya que no hemos culminado nuestra carrera, él está en la universidad y yo estudio una carrera técnica. Siento que es muy pronto para tener hijos, ya que es una gran responsabilidad.

Otra cosa, quiero casarme con él pero he estado alargando el momento desde que me lo pidió porque tendría que dejar a mi mamá, a mis amigos, mi privacidad, mi cuarto. Y tendría que irme a vivir a Granada y sería muy complicado.

El estudia de noche y yo los fines de semana, no sé qué hacer, tengo miedo que se vaya de mi lado.

¿Qué hago para que entienda que todavía no quiero tener bebés y no lastimarlo? A veces siento que deseo tenerlo conmigo como hasta ahora, pero casarme todavía no.

Respuesta: Para convivir juntos (casarse) se necesita además del deseo y las ganas de hacerlo, estabilidad emocional, económica, madurez y estar muy claros de la responsabilidad que esto implica. Cuando uno(a) está enamorado(a), el cariño, la necesidad de afecto y de estar cerca de la persona que amamos nos lleva a abrigar la idea de casarnos, pero ésta debe ser una decisión bien pensada para que más tarde no salgan a relucir arrepentimientos ni desacuerdos en la relación.

No existe una edad específica ni reglamentada para hacerlo, uno(a) sabe que llegó el momento cuando el deseo es más fuerte que el pesar de dejar atrás a la familia, amigos, espacios, etc. Si existe miedo e inseguridad en vos es posible que aún no estés preparada para dar ese paso y pensar y sentir eso no te hace inmadura, al contrario te hace honesta.

El matrimonio y el tener hijos son dos decisiones que requieren mucha seguridad y éstas no son la única y más grande demostración de amor que una persona puede darle a otra. El amor se demuestra, se vive y se siente de múltiples maneras: apoyándose, negociando las decisiones, siendo solidarios(as), estimulándose a crecer personalmente, conociéndose, respetando sus diferencias y aceptándose tal y como son.

Sé honesta con él como lo estás siendo conmigo en esta carta. Háblale sin miedo, sin temor a lastimarlo; si él te quiere te va a escuchar, pero principalmente te va a entender. Confía en vos y en el amor que él te tiene. Es muy bonito que él desee casarse con vos, pero tenés que entender que con esto no te está haciendo un favor, vos merecés eso y mucho más. Tu planteamiento es realista y valiente, hacerlo ver a él, invítalo y guíalo a hacer otras cosas juntos, a estudiar, prepararse profesionalmente e ir creando juntos las bases para poder hacer realidad sus deseos.

No apresuren los acontecimientos, lo que vaya a suceder va a hacerlo en su momento, cuando los dos estén listos para enfrentar las decisiones que los involucren a ambos. Sé parte y protagonista en todas las situaciones y decisiones que debas tomar. Si estás clara que él es el hombre con el que quieres estar pero no es el momento plantéaselo porque un “Sí” hoy, podría convertirse en lamentos y arrepentimientos mañana.

Lic. Karla Olivares Pérez

Psicóloga Integral

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