La novia sucia

Myrna Dávila Castellón.La autora es Secretaria. La que antes era sencilla y apacible, pero linda, bien cuidada y presentable, ahora se expone ante el público mustia, sucia y desgreñada. De su aspecto agradable y atrayente de antaño, sólo quedan migajas. Estamos hablando nada más ni nada menos que de nuestra amada Managua, “La Novia del […]

Myrna Dávila Castellón.La autora es Secretaria.

La que antes era sencilla y apacible, pero linda, bien cuidada y presentable, ahora se expone ante el público mustia, sucia y desgreñada. De su aspecto agradable y atrayente de antaño, sólo quedan migajas.

Estamos hablando nada más ni nada menos que de nuestra amada Managua, “La Novia del Xolotlán”, que –lejos de ser una desposada– parece ahora “La Novia de Tola, la abandonada”. Pero, ¿qué ha pasado con esta joven bella y hermosa, que era la admiración de los turistas? ¿quién ha empañado su limpia blancura? Pues sencillamente la basura; sí, la basura en las calles.

Mucho se ha escrito y protestado últimamente en los diarios sobre este tema, pero parece que los señores del gobierno no han acertado todavía en establecer un plan de aseo nacional. ¿Dónde están –por ejemplo– los carretilleros que aseaban antes la ciudad? ¿Porqué después de la Gritería y fiestas navideñas los desperdicios de cohetes todavía pululan por los aires? ¡Y qué diremos de los predios vacíos que hace mucho tiempo forman montañas de basura cada vez más altas, presentando el triste panorama de una ciudad descuidada. Y a esto añadamos las bolsas de basura en las aceras, desparramadas por perros callejeros que circulan en las calles citadinas.

Pero no culpemos tampoco al gobierno de todo, pues es deber de cada persona contribuir con la higiene nacional, barriendo diariamente su acera y cuneta correspondientes, como lo hacen muchos. Y como se ha escrito antes, no habría necesidad ni de esto si a nuestro pueblo se le hubiera enseñado –desde su niñez– a no arrojar desperdicios en las calles y sitios públicos; pero la cruda realidad es que adolece de esta educación que –como antaño– se nos inculcara en nuestros hogares y centros docentes.

¿Y de qué le sirve a La Novia del Xolotlán que se construyan más carreteras, nuevas vías, lejos de la ciudad, si dentro de ella todo es suciedad? Managua, ¿cuándo tomaremos conciencia y no seguiremos afeándote cada vez más?

A la belleza natural que Dios ha dado a Managua, agreguémosle nosotros nuestro buen gusto y dedicación que nos caracteriza a los habitantes de esta linda ciudad para que podamos cantar con propiedad. “Managua es maravillosa con su lago de cristal, por eso estoy orgulloso de mi linda capital. Yo se lo aseguro, no tiene rival en la América Central…”

  

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