Maniqueísmo

Alfonso Pérez Muñozalfonso310897@yahoo.es Con respecto al editorial “Excusas y pretextos sandinistas”, del miércoles 17 de enero de 2001), posiblemente, a medio plazo, tanto económica como socialmente, se encontrará un equilibrio de convivencia, donde los que quieran invertir y desarrollarse en la empresa privada o incluso sueñen con ser ricos, lo podrán hacer, pero sin que […]

Alfonso Pérez Muñozalfonso310897@yahoo.es

Con respecto al editorial “Excusas y pretextos sandinistas”, del miércoles 17 de enero de 2001), posiblemente, a medio plazo, tanto económica como socialmente, se encontrará un equilibrio de convivencia, donde los que quieran invertir y desarrollarse en la empresa privada o incluso sueñen con ser ricos, lo podrán hacer, pero sin que sus acciones excluyan del acceso a los mínimos elementos de dignidad y vida a las inmensas mayorías como pasa ahora, y para ello hace falta por supuesto concertación y política. Al igual que ahora todos, políticos y prensa, se ponen de acuerdo para defender “el capital”, con la única condición de que les dejen participar de la minoría beneficiada y excluyente; en un futuro, por medio de la acción política (en la línea de lo que decía el señor Tinoco) y por medio de la presión social y civil (de los excluidos, la mayoría) se pasará a controlar el lucro y el terrorismo financiero que actualmente es legal y que es el que verdaderamente está empobreciendo a 3 de cada cuatro personas en el mundo.

Lo primero: dignidad para todos y un sistema social justo, donde todos y cada uno puedan acceder y desarrollar los básicos elementos de vida: educación, salud, habitabilidad, trabajo… y después, y sólo después, libertad para todos, para que hagan lo que quieran; pero siempre después de haber garantizado lo anterior.

Comparto la idea de que un sistema que para aplicar la Justicia impide la libertad, no es correcto, pero casi es mucho menos correcto, otro, el que usted defiende, en el que para defender la libertad “de unos pocos” se tiene que sacrificar la Justicia de casi todos y la libertad de todos los que no están en el grupo de los elegidos.

El mencionado Editorial me recuerda el más típico maniqueísmo (del blanco o negro) que es la expresión analítica más pobre que hay en el mundo político e intelectual; lo cual no me parece normal para el editorialista de un periódico como LA PRENSA.  

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