Pensemos un poco

Hace algunos días un medio de televisión presentó la noticia que a los señores diputados les fueron asignados 50 galones de gasolina más a los 150 galones que ya les corresponde por mes. Un total de 200 galones por mes para cada diputado. Si consideramos algunos razonamientos con relación a esto, podemos sacar algunas conclusiones […]

Hace algunos días un medio de televisión presentó la noticia que a los señores diputados les fueron asignados 50 galones de gasolina más a los 150 galones que ya les corresponde por mes. Un total de 200 galones por mes para cada diputado.

Si consideramos algunos razonamientos con relación a esto, podemos sacar algunas conclusiones interesantes:

1. Si multiplicamos la cantidad de dinero que cuestan 200 galones, llegamos a una cantidad de 6,200 córdobas mensuales, porque la gasolina que reciben los señores diputados no es gasolina regular, sino de la súper, con un precio de 31 córdobas por galón.

2. Con la cuota de gasolina asignada a cada diputado ellos pueden recorrer un promedio de 200 kilómetros por día, considerando que los vehículos que usan pueden hacer un total de 30 kilómetros por galón.

3. Además, con semejante asignación de gasolina, y tomando como parámetro el territorio nacional que mide unos 120,000 kilómetros cuadrados, llegamos a la conclusión que con esa cuota de gasolina, cada diputado puede realizar unos 207.3 viajes de 350 kilómetros cada uno que es la distancia más larga que se puede recorrer en el territorio nacional. Estos 207.3 viajes serían realizados en el año, lo cual es completamente imposible.

4. Cada uno de esos galones de gasolina sale del presupuesto nacional de la República, pagado por cada uno de los nicaragüenses por vía de impuestos.

5. ¿Por qué debemos pagar los nicaragüenses semejantes excesos? ¿Por qué los gastos de los diputados no concuerdan con la realidad económica de nuestro país? ¿Cuánto es por todo lo que cada diputado recibe? ¿Cuánto? Todo esto sin considerar el pago que debemos hacer a todo el aparato gubernamental, que no es nada considerado.

6. ¿Hasta cuándo los nicaragüenses debemos cargar esta cruz de excesos de unos, y la miseria de otros? No es nada extraño que en tiempos de elecciones sean muchos los que procuran tener estos puestos en el gobierno y el Estado, presentándose cada uno como el mesías para Nicaragua, con el fin de poder obtener estos jugosos puestos.

Si éstos son los padres de la Patria, personalmente prefiero ser huérfano.

Bruno Valle.  

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