- La solidez del
pitcheo sureño,
se debe en gran
parte al destacado catcher cubano
Edgard Rodríguez C. [email protected]
“Cuando Alberto Hernández está de receptor, me resulta más cómodo hacer mi trabajo”, dice Miguel Lorío, fotógrafo de este rotativo. Lo mismo piensan los pítcheres del Rivas.
Lorío asegura que está atento al ángulo en que pide los lanzamientos Hernández. Luego se acomoda para atrapar la mejor gráfica posible. Los tiradores sureños también siguen con atención las indicaciones del cubano y a menudo se imponen en sus duelos.
Desde que se inventó el béisbol, la receptoría ha sido la posición más estratégica desde la perspectiva defensiva. Tiene la mejor panorámica del terreno y aparte de conducir el trabajo de los pítcheres, coloca a los fildeadores y tiene que tronar con el madero.
Todo eso lo ha hecho Hernández con el Rivas, conjunto cuyo staff de lanzadores no por causalidad resultó el más efectivo de la fase regular… “Gran parte de la mejoría es por la presencia de Alberto”, admite el “Boricua” Jiménez, coach del pitcheo sureño.
Pero además de ser decisivo en el manejo de los lanzadores, bloqueo de envíos alocados y eficaz tirando a las bases, Alberto resumió un promedio de 324 puntos, en una liga en la que hay pitcheo responsable como esta. Así que su utilidad fue global.
Junto a sus 324 puntos, Hernández acumuló 32 remolques, disparó 68 hits y descargó 1 jonrón, mientras anotaba 15 veces. Y si es tirando a las bases, Alberto atrapó al 57.5 por ciento de los corredores que le salieron de robo, lo que constituye el mejor registro.
No obstante, su mejor aporte quizá no aparezca en las cifras: proporcionó confianza a un staff de lanzadores que incluye a veteranos como Elpidio, Bojorge y Germán, pero sobre todo, a una serie de chavalos urgidos del aporte de la experiencia.
“Una vez le dieron un golpe fuerte y cuando Adalid (López) lo llegó a sacar, le dijo: no hombré, yo no salgo del juego. No salía en Cuba donde jugaba gratis, ahora aquí que me pagan”, señalaba una tarde de estas el torpedero rivense Víctor Avellán.
Después de una primera campaña aquí, Hernández nos ha probado porqué duró tanto al frente del poderoso staff cubano, mientras disipaba dudas sobre su verdadera habilidad como bateador. Ciertamente merecía estar en aquella potente alineación.
UN RIFLE POTENTE
– De 56 corredores que intentaron robarle, Alberto atrapó a 23, lo que es equivalente al 57.5 por ciento.
– Adolfo Matamoros fue quien más cerca estuvo. De 56 que trataron de estafarle, 32 lo lograron. Eso es 57.1
– Ahora, a Julio Vallejos, sólo le robaron base 12 de 26 que lo intentaron. Así que tuvo un 54 por ciento. Pero se observa el respeto que le tienen.
– El menos afortunado en este aspecto fue Jairo Mendoza: de 12 intentos, 10 llegaron safe a la base.
– Marlon Abea anduvo por ahí. De 23 intentos, 23 le robaron. Así que lo atrapó a nueve.
