- “Doctor Norman Jirón, yo le pido justicia, si hubo negligencia sea severo y rígido. Estoy escribiendo y se me salen las lágrimas, estoy sufriendo mucho…”, escribió Moisés Reyes en la carta que pedía los resultados de la investigación a Auditoría Médica. Todavía no tiene respuesta
Karla Marenco [email protected]
Sin mayores complicaciones, María Elsa Ramírez Murillo tuvo a su hija a las 9:50 de la noche, el 18 de julio del año 2000. Tres horas después, un vigilante del hospital avisó a Moisés López que su esposa estaba muy grave.
Pero, él no supo lo que pasaba hasta la 5:20 de la mañana del siguiente día, cuando intentó introducirse a la fuerza a la Sala de Alto Riesgo Obstétrico del Hospital Alemán Nicaragüense. Un anestesiólogo le dijo que su esposa estaba muy mal.
En efecto, el 19 de julio del 2000, María Elsa fue trasladada de emergencia al Hospital “Bertha Calderón” con muerte cerebral, sin presión y con apenas algunos signos cardíacos. No duró ni una hora y falleció. A falta de una autopsia, se presume que falleció por un shock hipovolémico irreversible, dejando para siempre a su esposo y sus dos hijos.
Según consta en el archivo de LA PRENSA, el director del Hospital Alemán, José Noel Somarriba, explicó a LA PRENSA en ese entonces, que la paciente había presentado una hemorragia varias horas después del parto porque el útero, en vez de contraerse se le aflojó, causando un sangrado que no pudo ser contenido con el tratamiento prescrito, hasta que el equipo médico decidió que lo mejor era practicarle una histerectomía para extraerle el útero, sin embargo, no resultó.
UNA PESADILLA QUE NO ACABA
Moisés Reyes aún ama a su esposa y tiene sed de justicia. En el rostro de sus niños Moisés, de 16 meses y María Elsa, de seis meses, mira los vivos rasgos de su “Reina”, como él le decía a su esposa.
Si no fuera por la ayuda de su mamá, Martha López, su calvario sería peor. Moisés tiene estudios de contaduría pública, pero actualmente trabaja como vendedor para una empresa de cables. El está sumamente inconforme con el sistema de salud y la forma en que burocratizan los casos de supuesta negligencia médica.
“Me bolearon, me dijeron que tuviera paciencia, que cuidara de no cometer una locura, que me darían los resultados en enero para que me calmara y seguro olvidara lo de la demanda judicial”, apuntó. Pero, hasta la fecha, no ha recibido copia del documento oficial del MINSA.
UN SORDO PEDIDO DE JUSTICIA
Moisés Reyes asegura que cinco veces visitó la Dirección de Auditoría Médica para que le dieran los resultados de la investigación, pero los intentos fueron fallidos.
Cuando comenzó la investigación, él le llevó una carta al doctor Norman Jirón, que en ese entonces era el director de Auditoría Médica, en la cual textualmente le dijo: “doctor Norman Jirón, yo le pido justicia, doctor si hubo negligencia sea severo y rígido. Estoy escribiendo y se me salen las lágrimas, estoy sufriendo mucho”.
Moisés dejó claro también que espera una indemnización, pero no es el dinero lo que le interesa, pues “para eso trabajo duro”. “Lo que quiero es justicia y que mi caso sirva de lección para que en los hospitales se mejore la atención médica a los pacientes”, expresó.
“La atención médica está baja. No le dan la atención que uno merece como ser humano. Tiene que llegar uno muriéndose o en shock para que lo puedan atender de inmediato y no debería ser así”, manifestó con un aire de tristeza.
