- Sería lamentable que no se concentre en lo que debe
Edgard Tijerino [email protected]
Ese gran peleador que es Rosendo Alvarez, un generador inagotable de emociones, se siente como un prisionero de problemas tan intrascendentes, como son los puntos de vista de algunos cronistas sobre su manejo y comportamiento.
Por eso no pudo enfocarse en Las Vegas antes de su primera pelea con “Beibis” Mendoza y se lo hice ver a su esposa Ana Fracis Donaire en el Hotel Maxim… La tarde de la pelea lo encontré molesto en el restaurante, recordando lo que habían dicho cronistas en Nicaragua, y pensé: ¿Qué pasó con “Beibis” Mendoza?… ¿Por qué hablar de incomodidades?… ¿Qué tan difícil es para este muchacho enfocarse?
A pocas horas de subir al ring, Rosendo estaba batallando inútilmente con algunos fantasmas tan inofensivos y pequeños como Gasparín…¡Cómo diablos estaba malgastando su tiempo en eso!
Yo creía que en Panamá, entrenando con Pedro Avila, lejos de los chismes que nos rodean, Rosendo estaba consiguiendo el enfoque requerido… Eso es parte del repertorio de recursos de un pugilista.
Pero en el diario La Prensa de ese país, se publicó lo siguiente: “Aquí entreno mejor porque en Nicaragua, el periodismo y algunas personas me tienen mala fe”, y agregó: “Cuando gane el Campeonato, daré una Conferencia de Prensa y revelaré los nombres de todos los que han querido perjudicarme. Estaré con un abogado, y el primero que me calumnie, lo demando”. Luego aseguró: “Por ahora sólo pienso en la pelea”… ¿No es para preocuparse?
No se trata de golpear el costal pensando que se trata de un cronista deportivo, sino que está desenfocado, lo cual lo perjudica.
No puede ser que, después de tanto tiempo, de haber acumulado tantas experiencias, de tantas discusiones, Rosendo siga siendo verde, sin conseguir la mínima madurez , sin poder modernizarse.
La pelea por el título es con “Beibis” no con los cronistas, y lamentablemente, parece más interesado en ganar esta última… “No permitas que alguien te arruine”, recomienda el Dr. Mandino en el Don del Orador, pero vemos a Rosendo estar conspirando en su contra, contribuyendo al crecimiento de sus incomodidades.
Es como si yo me sentara frente a la computadora, sin enfocarme por completo… Quizás un fuerte temblor me alteraría, pero no lo que dicen los demás. Es decir, no voy a estar pendiente de esa pequeñez mientras me preparo para una nota.
Todos queremos verlo ganar. Nuestro deporte lo necesita… Sin embargo, el cree que hay gente trabajando para perjudicarlo, porque desde hace largo rato, nos referimos a la pérdida de tiempo mientras sus portentosas facultades comienzan a debilitarse y la batalla con la báscula se vuelve más agobiante… Eso es algo objetivo, y debería entenderlo.
Nosotros estamos ansiosos de verlo en acción esperando que regrese al trono… Ahí estaban todos nuestros alientos mientras peleaba con “Beibis” en el ring del hotel Paris aquella noche de la descalificación sonada, de la nueva y siempre terrible frustración.
Ese tipo de incomodidades, nunca toman vacaciones. Están siempre aguijoneando y Rosendo tiene que haberlo comprobado… Mantenerse inmerso en problemas menores, es como estar frotando sal en una herida… Vamos, una pesadilla recurrente, peligrosa por la alteración que provoca, extrañamente pre-fabricada… Algo así como poner espinas en la cama, usar un pijama con polvo picante, tratar de dormir imaginando escuchar martillazos.