- Intento de rescatar al enfermo
proceso de paz colombiano - “Presidente no puede salir con las manos vacías”, dicen analistas
Javier Baena (AP)
BOGOTA.- El presidente Andrés Pastrana concurre este jueves a un crucial encuentro con el líder histórico de la guerrilla colombiana Manuel Marulanda, del cual depende la continuidad del proceso de paz o un escalamiento de la guerra.
La reunión ha generado enormes expectativas en Colombia, pero el ministro del Interior, Humberto de la Calle previno contra “excesos de optimismo”.
“Hay sectores de la sociedad que piensan que en esta reunión se va a lograr la paz en Colombia. Lo que debemos esperar es un relanzamiento del proceso de paz”, dijo De la Calle. Sería el paso de dos años y medio de diálogos a una negociación concreta.
Pastrana, un conservador pragmático de 46 años, tiene su agenda y Marulanda, un astuto guerrillero comunista de 70 años, tiene otras prioridades para una negociación.
AGENDAS DIFIEREN
Pastrana dijo al proponer la reunión con el jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que los colombianos esperan ahora sí una negociación en serio sobre los temas más urgentes: el cese de hostilidades, combatir el desempleo y poner fin a los secuestros.
Marulanda en cambio, quiere pactar un “intercambio humanitario” de más de 500 policías y soldados que las FARC han secuestrado a lo largo de más de tres años, por unos 400 guerrilleros que están en las cárceles. El canje comenzaría por hombres de ambos bandos que están enfermos.
El líder guerrillero desea poner sobre la mesa de negociaciones el Plan Colombia contra el narcotráfico, financiado en parte con 1,300 millones de dólares de los Estados Unidos, que las FARC han calificado de “plan contra insurgente para intensificar la guerra bajo el pretexto de combatir el narcotráfico”.
La posición del mandatario es que sólo son negociables las condiciones de la erradicación de cultivos ilícitos, manual y voluntariamente o a través de fumigaciones masivas, pero en todo caso el narcotráfico no puede continuar alimentando las finanzas de la guerrilla y el paramilitarismo.
Otro aspecto prioritario de la agenda de Marulanda es la intensificación de la lucha contra los grupos paramilitares, con los cuales se disputan amplias zonas del territorio colombiano sembradas con coca y amapola.
Pastrana sostiene, con estadísticas en mano, que durante su gobierno se han multiplicado los muertos y detenidos del paramilitarismo, pero la guerrilla afirma que también se han extendido las masacres de la contrainsurgencia y por eso congelaron las negociaciones desde el 14 de noviembre pasado.
Hay sectores que creen que la guerrilla no tiene interés en una negociación seria.
“Las FARC quieren el poder y eso no se puede negociar”, dijo el ex presidente liberal Alfonso López Michelsen al indicar que sólo cuando la guerrilla tenga la convicción de que no es posible llegar al poder a través de las armas, entraría a negociar seriamente las condiciones para poner fin a la insurrección.
SOMBRIA ALTERNATIVA DE PAZ
Todos los analistas coinciden en que Pastrana no puede regresar de esta reunión “con las manos vacías” y esperan que Marulanda haga algunas concesiones para mantener vivo el proceso de paz.
Esta sería la ganancia mínima de la reunión para evitar un rompimiento que, en opinión del ex ministro de Defensa, Gilberto Echeverri Mejía, produciría otros diez años de guerra, quizás un millón de muertos y la profundización de la crisis económica.
