La noche de la despedida

“¡Qué saqué yo del sufrimiento de ver la exhumación del cadáver después de ocho meses de muerto!”, se queja la viuda de Bermúdez

Elsa Italia de Bermúdez, llora amargamente frente al cadáver de quien por 25 años fuera su esposo, Enrique Bermúdez. LA PRENSA/ARCHIVO.

Era una noche extremadamente calma en la ciudad de Miami. Ella se había quedado dormida frente a la televisión cuando una sensación de desosiego le oprimió el pecho y le aguijoneó la mente. Elsa Italia se levantó sobresaltada, en medio de un frío y maligno presentimiento.

“El 16 de febrero de 1991, estaba yo viendo la televisión y me quedé dormida. De repente me desperté y me entró una gran tristeza. Me puse a llorar, preguntándome qué hacía de nuevo sola”. Enseguida se levantó y llamó por teléfono a Nicaragua, para decirle a su esposo que al día siguiente salía para allá, pero nadie le contestó.

Aproximadamente como hora y media después la llamaron para informarle que a su esposo, el coronel Enrique Bermúdez, lo habían matado. Nunca supo cómo resistió el golpe de la noticia, pero un demoledor recuerdo de los mejores momentos vividos junto a él la desgarraron internamente, sumiéndola en una crisis de nervios que sólo con el paso del tiempo pudo bajar de intensidad.

“Siempre he creído que ese despertar mío y esa angustia que sentí sin saber por qué, fue él mismo que estuvo despidiéndose de mí. Más tarde miré la escena por televisión. Fue terrible”, cuenta la viuda de Enrique Bermúdez, Elsa Italia Mejía.

Relata que el 16 de febrero su esposo acudió a una cita misteriosa en el Hotel Intercontinental de Managua, y que ahí no encontró a quien buscaba. De regreso al estacionamiento recibió dos disparos consecutivos que segaron 25 años de matrimonio.

Elsa, de origen dominicano, expresa claramente que ya no desea hablar más de política, ni hacer conjeturas sobre la muerte de su esposo. En sus palabras se siente una especie de cansancio espiritual. Y no podría ser para menos. Desde 1991 vive sobresaltada, soñando que finalmente han encontrado y castigado a los autores de la muerte de Bermúdez.

Asegura que el regreso de Bermúdez al país el 4 de febrero de 1991, se debió a que venía a tratar de recuperar unas propiedades que le habían sido confiscadas en los años 80 por el gobierno de entonces.

Segunda autopsia

Durante ocho meses posteriores a la muerte de Bermúdez, Elsa cuenta que mantuvo las fuertes sospechas de que había muchas cosas que le ocultaron en las investigaciones realizadas por la Policía Nacional. Fue hasta el 14 de octubre de 1991, que supo parte de la verdadera muerte de su marido, lo que le provocó una reacción de profundo malestar contra el gobierno de la Presidenta Violeta Barrios de Chamorro.

“La discrepancia que provocó la autopsia de Managua, en cuyo testimonio la Policía basó sus conclusiones difería con los nuevos elementos que descubría la segunda autopsia donde se pudo determinar el calibre de la bala, y el lado contrario de su entrada”, cuenta, dejando entrever el dolor que sintió al saber que el cuerpo de su marido estaba siendo abierto nuevamente, y que tendría que volver a enterrarlo.

“¡Qué saqué yo del sufrimiento de ver la exhumación del cadáver después de ocho meses de muerto! Se limitaron a efectuar acciones de propaganda, pasar el caso a un juez y solicitar ayuda al gobierno de Gran Bretaña, no aceptado por dicho gobierno al principio. En cambio no se acepta el espontáneo ofrecimiento de tal asistencia del FBI por parte del Gobierno de los Estados Unidos”, dice Elsa, quejándose del gobierno de aquel entonces.

Ella señala con frustración que de nada sirvió que vinieran en marzo de 1993 un par de expertos ingleses de Scotland Yard para investigar el caso. Los agentes analizaron el expediente, pidieron una copia que se llevaron a Inglaterra, y recomendaron al gobierno reiniciar las investigaciones, pero más independizados de la Policía Nacional.

Elsa, prima hermana del presidente dominicano Hipólito Mejía, relata que el 14 de marzo del 2000 envió una carta al Presidente Arnoldo Alemán, donde le solicitaba su apoyo para reabrir la investigación con cooperación de expertos internacionales. Alemán dijo que reabriría el caso, pero hasta la fecha el expediente sigue en el olvido de los archivos policiales.

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