Debes estar donde te sientas aceptada y respetada

Estimada Psicóloga: Tengo 18 años, por primera vez me separé de mi madre para viajar a un país desconocido, donde todo es extraño y nuevo para mí. Mi pregunta es cómo puedo enfrentar este temor de estar sola en este país donde no se habla mi lengua, donde estoy con un padre con el que […]

Estimada Psicóloga: Tengo 18 años, por primera vez me separé de mi madre para viajar a un país desconocido, donde todo es extraño y nuevo para mí. Mi pregunta es cómo puedo enfrentar este temor de estar sola en este país donde no se habla mi lengua, donde estoy con un padre con el que no he convivido.

No sé qué hacer, ya no resisto tanta tristeza, pienso que mi lugar es estar cerca de mi madre, que es la persona que más necesito, mi amiga inseparable. Aconséjeme por favor, qué hago, me regreso a mi país o por mi futuro debo quedarme para buscar algo mejor.

Respuesta:

En tu carta no me quedan claros los motivos que te llevaron a hacer algo que ahora te angustia y te agobia tanto. ¿Por qué estás con un padre que decís desconocer? ¿qué fue lo que pasó para que te fueras a otro país y te alejaras de tu madre?

No tengo argumentos para aclararme ni mucho menos aclararte a vos sobre estas interrogantes. Pero sí te digo que a tu edad estás en la libertad y el derecho de decidir con quién querés y debés estar. Es muy natural que te sintás así si nunca has compartido con tu padre, ahora es que las diferencias saltan, tanto para vos como para él, ambos son unos desconocidos.

Sólo la relación, el compartir día a día, hace que llegues a conocer y aceptar a alguna persona. En esta situación tenés dos salidas: la primera sería que te des la oportunidad de conocerlo y que te conozca, teniendo muy claro que esto implica que habrá muchas diferencias, desaciertos y decepciones como también satisfacciones, y la segunda que decidas con una actitud madura, honesta y bien pensada que deseas estar con tu madre y se lo plantees a él.

Si eliges la segunda, tal vez mañana te quede la necesidad de saber cómo hubiera sido, mientras que si te das tiempo y decidís la primera mañana estarás clara que la decisión valió la pena si te quedaste o después del tiempo te diste cuenta de que no se podía y regresaste.

La decisión es tuya, recordá que tiene que ser bien pensado para que no hayan remordimientos ni culpa.

Vos estás en la capacidad de decidir, sos la única que sabe lo que quiere, desea, y es mejor para vos. Una siempre debe de estar donde se siente bien, aceptada y respetada. Sólo me queda decirte que ya sos una adulta y debes actuar como tal. Sea lo que sea que decidas por sobre todas las cosas respétalo y acéptalo.

Lic. Karla Olivares Pérez

Psicóloga Integral